Quiere Pedo el Maruquita o cuando votar no es votar / Rosario Segura
En Carbó, mi pueblo natal, antes de que llegaran los forasteros a quedarse y mezclar las costumbres con las suyas, todos nos conocíamos. Literal. Cada familia sabía de la otra, y las excepciones eran mínimas. Muchas veces, hasta terminábamos siendo parientes, aunque fuera de rebote.
