El herrero con alas. Crónica urbana de una fe herrumbrada / Rosario Segura
Aquí estoy, sentada frente al vacío… y no, no hablo del vacío del alma ni de la existencia. Hablo del patio interior de mi casa, que sigue tan pelón como el primer día: sin techo, sin reja y, para colmo, con diez mil pesos menos en mi cuenta.