Desglosando la noticia
Por José María Cerecer Sánchez
(Lios inchaniabo, Ketchemalella)
Lunes 13 de julio de 2026
Chin… tu Ma… (II)
La Real Academia de la Lengua Española, liga “chingar” al término caló en el lenguaje de los gitanos chingarár que significa pelear o reñir, o del latín “Singuläre” (separar)
Por su parte OCTAVIO PAZ va directamente al significado de pelear o reñir, derivado de la agresión (violación sexual) en la penetración violenta derivada de la conquista.
Entonces se mete con lo del “trabajo pesado” al ultraje histórico (dando entrada y vida al resentimiento social que aún perdura)
Pero yo supongo que ese contraste se enriquece.
Pues si la historia del purépecha es el origen real, así la expresión “Chingar” nace como una queja. Por lo del abuso laboral y el cansancio extremo al que eran sometidos los indígenas, por algo batalloso.
El Maestro ANDRES VEGA PÉREZ nos dice que, los Españoles trajeron colonias de abejas a México, así como otras tantísimas cosas que nos trajeron, entonces había que ir de tiempo en tiempo a las laderas de los cerros, donde fijaron los panales, a cosechar la miel, eso era considerado algo muy batalloso y dificultoso, entonces los peninsulares escuchaban que en voz alta los nativos resaltaban Kánikua (muy o mucho) ts’unhapiti (difícil o complejo) se pronuncia Chungja piti, probable el piti lo pronunciaran con voz más baja, de tal manera que se escuchara semejante al gitano chingarár.
Ya sabe usted, que los idiomas son dinámicos, se van enriqueciendo sus sonidos en el camino.
Pero luego surge otra situación, ya una vez con la miel en la mano, producto de su trabajo los autóctonos se guardaban una porción celosamente dice ANDRES VEGA, ya que con el tiempo la adaptarían a sus ritos matrimoniales; embadurnaban el torso (no en la espalda) a la doncella que estaban desposando y en la luna de miel, literalmente cumplían el ritual de limpiarlas o quitarles la miel embadurnada ¡pero con su lengua! ritual que duraba toda la noche consumando así el matrimonio, un rito grandemente placentero para ellos.
Por tanto, maldecían con un ching… tu ma… a sus enemigos suponiendo que hacer ese rito con su progenitora, los condenaban al sufrimiento y nunca al placer. Esto hacía una actividad agridulce la actividad de ir a los cerros a cosechar miel.
OCTAVIO PAZ, sin embargo, analiza en su libro, no tanto el cómo nació el sonido de tal palabra, sino en qué se convirtió después, corría el siglo XVI, esto en la mente del mexicano que después, y con el paso de los siglos, se cargó en sinónimo de resentimiento, dolor y violencia, hasta transformarse en el insulto de la violación colonial que PAZ describe.
Es muy común que una palabra en una expresión empiece significando algo cotidiano (como cosechar miel con dificultad) y termine absorbiendo todo el drama de una guerra o una sublevación.
Es un fragmento extraordinario y muy profundo. En El laberinto de la soledad (específicamente en el capítulo titulado “Los hijos de la Malinche”, OCTAVIO PAZ hace una radiografía impresionante de esa palabra y de la frase completa.
Para él, esta expresión no es un insulto cualquiera; es una fórmula casi sagrada y trágica que define gran parte de la psicología histórica del mexicano. Algunos lingüistas actuales aseguran que Malitzin o Malinche no era doña Marina sino el mismo Hernan Cortez, pero que ha habido una confusión de siglos. Mejor considerar a esta mujer Nahua como una excelente poliglota y traductora quien conocedora del Maya, el Nahuatl y el Español ayudó a alivianar las acciones de guerra, porque además fue consejera y mediadora, toda una diplomática.
Para PAZ el significado de “La Chingada” explica que, a diferencia de otros países donde “chinar” o “chingar” puede significar molestar, fracasar o herir, en México la palabra tiene una carga profundamente sexual y violenta. Para el mexicano, “La Chingada” es una figura mítica, pero con un rostro muy real en nuestra historia: es la madre abierta, violada y ultrajada por la fuerza.
¿Quién es el “Chingón” y quién es el “Chingado”?
Solo hay dos posibilidades implacables para el mexicano:
El Chingón es el macho, el fuerte, el que penetra, el que usa la fuerza y es hermético. Representa el poder.
El Chingado es el pasivo, el abierto, el que ha sido vencido y desgarrado.
El origen histórico: Malinche y Cortés
Aquí es donde la explicación de Paz se vuelve histórica. Él afirma que, en el inconsciente colectivo, “La Chingada” es Doña Marina (la Malinche), la mujer indígena que se entregó como esclava y fue violada o dominada por Hernán Cortés (el conquistador, el gran “Chingón”).
Por lo tanto, cuando el mexicano grita o usa la expresión contra alguien, Paz dice que lo que realmente está haciendo no es solo ofender a la madre biológica del otro, sino *acusarlo de ser un hijo de la conquista*, un hijo de la violación histórica, un traidor o alguien deshonrado por ese origen violento. Al decir “chinga tu madre”, se exilia al otro de la comunidad y se le condena a su origen de sometimiento.
“El mexicano no quiere ser ni indio, ni español. Tampoco quiere descender de ellos. Así el ofendido se vuelve hijo de la nada”.
Al proferirla se libera el peso de esa herida histórica y marca distancia frente a un mundo que sentimos que nos puede agredir o “chingar” en cualquier momento.
Espero se hayan entretenido con esta historia, sé que sí, porque tengo puros lectores chingones.
Chicoeutesia into tibetne
