El fútbol entre: “no me gusta” y “unidos por la alegría de un balón”
Héctor Rodríguez Espinoza
Sábado 18 de julio de 2026
En la víspera del juego final del Campeonato Mundial de Futbol 2026, entre las selecciones de España y de Argentina, se me ha ocurrido confrontar su opinión discordante -ambos con sus respectivos seguidores-, el Lic. Armando Fuentes Aguirre ”Catón” (“Motivos por los que no me gusta el fútbol. Mi supina falta de saber en materia de fútbol no me impide observar el cochinero que es la indefendible FIFA”) y Eduardo Galeano (“El fútbol es el único idioma que todos hablamos. Durante 90 minutos olvidamos colores, fronteras y problemas. Solo somos uno: hombres y mujeres de todas las edades, unidos por la alegría de un balón”.
ARMANDO FUENTES AGUIRRE, conocido por su seudónimo “Catón”, es un destacado escritor, periodista y cronista mexicano. Nació el 8 de julio de 1938 (87 años en 2025-2026) en Saltillo, Coahuila, México. Abogado por la Universidad Autónoma de Coahuila (y estudios en la UNAM). Maestro en Lengua y Literatura Española, y en Pedagogía por la Escuela Normal Superior de Coahuila y estudió Periodismo en la Universidad de Indiana (EE.UU.).
Su seudónimo se inspira en figuras romanas como Catón el Viejo. Es uno de los columnistas más leídos de México, con columnas publicadas en más de 150 diarios (destacando Reforma, El Norte, Mural y El Imparcial de Sonora). Columnas principales: “De política y cosas peores” (humor y política bajo seudónimo), “Mirador”, “Manganitas”, “Plaza de Almas” y otras.
Cronista oficial de Saltillo desde la década de 1980. Ha sido director del Ateneo Fuente y de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila. Fundador de Radio Concierto. Docente universitario por décadas (Teoría Política, entre otras materias). Autor de más de 20 libros, entre ellos colecciones históricas como La otra historia de México, obras de humor (Los mil mejores chistes que conozco) y reflexiones como México en mí. Doctorado honoris causa por la Universidad Autónoma de Nuevo León (2003). Gran Orden de Honor Nacional al Mérito en la Comunicación Social e Historia de México (Academia Mexicana de Ciencias Políticas, entregada en Bellas Artes). Premio Ocho Columnas de Oro (1990) y otros galardones.
Es conocido por su estilo que combina humor sabio, ironía, anécdotas y reflexiones sobre política, historia, cultura y vida cotidiana mexicana. Su sitio web es www.caton.com.mx Sigue activo publicando columnas regularmente.
(Grok IA)
Escribe: “Muchas veces he confesado, sin arrepentirme y sin pedir absolución, mi unánime ignorancia en materia de fútbol. Todo lo desconozco acerca de ese juego. No lo digo por jactancia, sino por sinceridad. Estoy muy lejos de pertenecer al número de quienes por esnobismo, diletantismo o mimetismo hacen de cada partido una gesta semejante a la guerra de Troya o a la batalla de Waterloo. Detesto la manera en que algunos cronistas -¿todos?- gritan “¡Goooooool!”, después seguramente de tomar aire para prolongar lo más posible el automatizado grito. Encuentro deplorable la conducta de muchos aficionados cuyo homofóbico clamor: “¡Eeeeehh pu…!” sigue desprestigiando a México, y que hacen de sus manifestaciones un caótico tumulto con riesgo hasta de muerte. Me parece ridículo que un partido en el cual han participado 22 jugadores -¿son 22?- se decida a veces por el encuentro entre dos: El infeliz portero sobre quien recae toda la responsabilidad, y el jugador que tira al arco -que no es arco- con el temor de fallar el tiro y convertirse en villano por el resto de su desdichada vida. Mi supina falta de saber en materia de fútbol no me impide observar el cochinero que es la indefendible FIFA, integrada en su mayoría por una caterva de bribones mercaderes del deporte. La crematística creación de Infantino, ésa de la “pausa de hidratación” aun en temperaturas gélidas, y la manera lacayuna en que cedió ante Trump son evidencia de la corrupción reinante en ese deporte, en donde los valores que deben presidir el ejercicio deportivo andan por lo general al nivel de las extremidades inferiores, principal herramienta del soccer. Pido a los aficionados al fútbol desatender estas digresiones, nacidas, ya lo dije, de mi total ignorancia de ese juego. El más violento que en mi vida he practicado es el ajedrez, de modo que mis opiniones en materia de fútbol no son para tomarse en cuenta. Y me temo que lo mismo podrá decirse acerca de mis opiniones en cualquier materia. Rubrico esa declaración haciendo mío el dístico de Ramón López Velarde: “Yo sólo soy un hombre débil, un espontáneo / que nunca tomó en serio los sesos de su cráneo… FIN”.
EDUARDO GALEANO
Eduardo Germán María Hughes Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940 – Montevideo, 13 de abril de 2015) fue un periodista, escritor, novelista y ensayista uruguayo, reconocido internacionalmente como uno de los intelectuales más influyentes de América Latina en el siglo XX y comienzos del XXI. Su obra, profundamente comprometida con la memoria histórica, la denuncia de las injusticias y la defensa de los oprimidos, lo convirtió en un símbolo de la izquierda latinoamericana, aunque su escritura trascendió etiquetas políticas por su calidad literaria y poética.
Nació en una familia de clase media católica montevideana. Su padre, Eduardo Hughes Roosen, era funcionario del Ministerio de Ganadería y propietario de una estancia en Paysandú, con ascendencia italiana y galesa. Su madre, Licia Esther Galeano Muñoz, provenía de una familia uruguaya con raíces que se remontaban al primer presidente del país, Fructuoso Rivera. Del apellido materno tomó el nombre con el que firmaría sus obras.
Desde niño mostró inquietud artística e intelectual. Abandonó tempranamente los estudios formales y comenzó a trabajar en oficios diversos (datilógrafo, pintor de letreros, mensajero). A los 14 años inició su carrera periodística publicando caricaturas políticas en El Sol, semanario del Partido Socialista. Su talento lo llevó rápidamente a posiciones de responsabilidad: a los 21 años ya era director de Marcha, la legendaria revista cultural y política uruguaya que reunía a las principales intelectuales de la izquierda del momento. También dirigió Época.
En 1973, el golpe de Estado en Uruguay cambió drásticamente su vida. Galeano fue detenido y encarcelado. Al salir, se exilió en Argentina, donde fundó la revista Crisis. Sin embargo, el golpe militar argentino de 1976 lo obligó a huir nuevamente, esta vez a España. Durante esos años de exilio escribió algunas de sus obras más importantes. Regresó a Uruguay en 1984, tras el fin de la dictadura, y se incorporó al semanario Brecha, donde colaboró hasta sus últimos días.
Estuvo casado en tres ocasiones. Su última esposa fue la actriz Helena Villagra, con quien compartió gran parte de su vida.
Galeano se definía fundamentalmente como un escritor “obsesionado con la memoria”. Rechazaba la amnesia histórica que, según él, condenaba a América Latina a repetir sus tragedias. Su estilo es inconfundible: prosa poética, breve, cargada de imágenes, ironía y emoción. Combinaba rigor documental con narración literaria, anécdotas y reflexiones personales.
Obras fundamentales:
“Las venas abiertas de América Latina (1971)”, escrito en apenas tres meses tras cinco años de investigación, es un relato apasionado de cinco siglos de expoliación del continente. Desde la conquista española hasta las intervenciones del siglo XX, Galeano describe cómo los recursos y el trabajo latinoamericano enriquecieron a otros continentes mientras empobrecían a sus pueblos. El libro fue prohibido por varias dictaduras y se convirtió en referencia obligada de los estudios latinoamericanos.
Trilogía Memoria del fuego (1982-1986): Para muchos, su obra cumbre. Compuesta por Los nacimientos (hasta 1700), Las caras y las máscaras (siglos XVIII-XIX) y El siglo del viento (siglo XX). Narra la historia de América a través de viñetas cortas, como un gran mosaico que incluye mitos indígenas, hechos históricos, personajes anónimos y célebres. Es un intento monumental de recuperar la identidad continental.
Otras obras importantes: Días y noches de amor y de guerra (1978) — testimonio autobiográfico del exilio.
El fútbol a sol y sombra (1995) — historia poética y crítica del deporte rey.
El libro de los abrazos (1989).
Espejos (2009) — historias de casi todos.
Los hijos de los días (2013) — un “calendario” de 366 relatos breves.
En sus últimos años Galeano siguió escribiendo y dando conferencias, aunque su salud se deterioró. En 2014 publicó una edición revisada de Las venas abiertas, reconociendo algunos errores de perspectiva económica en la versión original, pero manteniendo su esencia crítica. Falleció el 13 de abril de 2015 en Montevideo, a los 74 años, víctima de un cáncer de pulmón. Su muerte generó un profundo duelo en América Latina; presidentes como Evo Morales lo despidieron como un “maestro de la liberación de los pueblos”.
Galeano dejó más de cuarenta libros traducidos a decenas de idiomas. Su influencia supera el ámbito literario: es citado en ámbitos académicos, políticos y culturales. Representa una forma de hacer literatura comprometida sin perder belleza ni universalidad. Como él mismo dijo: “Soy un escritor obsesionado con recordar, con recordar el pasado de América y sobre todo el de América Latina, tierra íntima condenada a la amnesia”. Su voz sigue vigente en tiempos de desigualdad, extractivismo y debates sobre la memoria histórica. Es, sin duda, uno de los grandes narradores de la identidad latinoamericana.
El fútbol a sol y sombra (1995). Es uno de los libros más bellos y originales escritos sobre el fútbol. No se trata de un tratado técnico ni de una historia cronológica convencional, sino de un homenaje poético y crítico al deporte más popular del mundo, escrito con el estilo inconfundible de Galeano: prosa lírica, viñetas breves, anécdotas, ironía y profunda sensibilidad social.
El libro se organiza en capítulos cortos y temáticos que funcionan como un abecedario o un mosaico: “El jugador”, “El arquero”, “El ídolo”, “El hincha”, “El gol”, “El árbitro”, “El estadio”, “La pelota”, etc. Mezcla definiciones poéticas, retratos de jugadores legendarios, relatos de partidos históricos y reflexiones sobre la sociedad. Galeano recorre la historia del fútbol desde sus orígenes antiguos (China, Egipto, pueblos precolombinos) hasta los Mundiales de la década de 1990 (con ampliaciones posteriores en ediciones actualizadas hasta 2010-2014).
Galeano narra el viaje triste del fútbol: de la belleza a la obligación, del juego alegre al espectáculo mercantilizado. El fútbol nació como un juego espontáneo, creativo y festivo, especialmente en los barrios pobres de Sudamérica, donde niños negros y obreros inmigrantes lo convirtieron en arte con pelotas de trapo.
Con el tiempo, la tecnocracia y el negocio lo transformaron en un producto: velocidad, fuerza, disciplina táctica, marketing y resultados por encima de la fantasía y la osadía.
A pesar de esta crítica, el libro está lleno de amor y admiración. Galeano celebra los momentos de magia que aún resisten: gambetas imposibles, goles inolvidables y la capacidad del fútbol para generar identidad, resistencia y alegría popular.
Temas principales. Orígenes y democratización — Cómo el fútbol inglés de élite llegó a América y fue “criollizado” por los sectores populares.
El fútbol como espejo social — Refleja clase, raza, política y poder. Habla de discriminación racial, dictaduras que usaron el fútbol como opio (Mussolini, Videla), pero también de resistencia (Barcelona republicano, Dinamo de Kiev contra los nazis, etc.).
Personajes inolvidables — Perfiles poéticos de leyendas como: Garrincha (el “ángel de las piernas torcidas”), Pelé, Maradona, Obdulio Varela, Cruyff y muchos otros menos conocidos pero míticos.
Los roles del drama — El sufrimiento del arquero solitario, la tiranía del árbitro, la locura del hincha, la soledad del ídolo caído, etc.
Crítica al negocio — Denuncia la comercialización, la explotación de jugadores y la pérdida de la alegría.
Frases emblemáticas. Galeano escribe que el fútbol es “música del cuerpo” y “fiesta de los ojos”. Una de sus ideas más citadas es que el fútbol hizo un viaje maravilloso: de los colegios ingleses a los baldíos de América, donde los pobres lo convirtieron en su idioma universal.
Conclusión. El fútbol a sol y sombra es mucho más que un libro de fútbol: es un ensayo sobre la condición humana, la memoria y la resistencia cultural. Galeano, que de niño soñaba con ser jugador pero solo jugaba bien mientras dormía, logra con las palabras lo que no pudo con los pies. El resultado es una obra emotiva, divertida, nostálgica y profundamente humana, considerada por muchos una de las mejores obras jamás escritas sobre este deporte. Es lectura obligada tanto para fanáticos del fútbol como para quienes quieran entender su enorme poder cultural y político.
“El fútbol es el único idioma que todos hablamos. Durante 90 minutos olvidamos colores, fronteras y problemas. Solo somos uno: hombres y mujeres de todas las edades, unidos por la alegría de un balón”, sería una buena alegoría.
(Grok IA)
Y tú, ¿a quién le vas?

Armando Fuentes Aguirre

Eduardo Galeano.
