jueves, julio 16, 2026

Maloro Acosta, nuevo dirigente del Verde en Sonora, con respaldo nacional / Feliciano J. Espriella

Fecha:

Olor a dinero

Por: Feliciano J. Espriella

Jueves 16 de julio de 2026

Maloro Acosta, nuevo dirigente del Verde en Sonora, con respaldo nacional

El PVEM en Sonora relevó a su dirigencia estatal: Manuel Ignacio “Maloro” Acosta sustituye a Sergio Augusto López Ramírez tras un periodo de crecimiento electoral del partido, en un movimiento que busca consolidar su fuerza rumbo a las elecciones de 2027.

En el tablero político de Sonora, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) dejó de ser un actor secundario para convertirse en una pieza clave de la coalición gobernante. El reciente relevo en su dirigencia —la salida de Sergio Augusto López Ramírez y la llegada de Manuel Ignacio “Maloro” Acosta— no es un simple cambio de nombres, sino una maniobra estratégica para consolidar el crecimiento que el partido ha tenido en los últimos cuatro años y prepararse para las elecciones de 2027.

Para entender el terreno que hereda “Maloro”, conviene revisar primero el balance de Sergio Augusto. López Ramírez cumpliría cuatro años al frente del partido en el estado este noviembre, y su gestión puede resumirse en un concepto: rentabilidad electoral. Cuando llegó, el Verde era una fuerza marginal con apenas 3% de la votación; hoy lo entrega con casi 9%.

En términos prácticos, ese crecimiento se tradujo en 90,000 votos aportados a la coalición, ocho presidencias municipales, 28 regidurías y cinco diputados locales que conforman la llamada “ecobancada” —como se conoce a la bancada del Verde en el Congreso estatal—, hoy la segunda fuerza más importante del Congreso de Sonora.

López Ramírez también deja una estructura administrativa fortalecida, con oficinas y personal ampliados respecto a los del inicio de su gestión.

Bajo este escenario de crecimiento, Manuel Ignacio Acosta asume el cargo de Delegado Nacional con funciones de dirigente estatal —es decir, la máxima autoridad del partido en Sonora, designada directamente desde la dirigencia nacional—, por decisión de los consejos políticos nacional y estatal.

Su regreso a la escena pública activa reabre preguntas sobre su trayectoria. Maloro no evade su historia: reconoce que proviene del PRI, partido en el que fue alcalde y dirigente juvenil, pero aclara que desde hace más de ocho años no milita en ninguna organización política. Su argumento es pragmático: durante la alianza PRI-Verde, dice, siempre se sintió cercano a la agenda ecologista. “No podemos vivir del pasado, tenemos que ver hacia el futuro”, afirma, y se define como un hombre de vocación por el servicio público y la construcción de acuerdos.

La intención de Acosta es clara: quiere un partido de “puertas abiertas”. Su estrategia no es disputar la militancia de otros partidos, sino captar el “voto apático” —ese ciudadano que se abstiene de votar o que ve la política con desconfianza—. Para Maloro, la política es “método, planificación y estrategia”, y su meta es ambiciosa: duplicar el número de afiliados, de 20,000 a 40,000, en el corto plazo.

Su designación cuenta con el respaldo explícito de la cúpula nacional del PVEM: el coordinador de diputados federales Arturo Escobar, la senadora Karen Castrejón, y los exgobernadores Manuel Velasco y Carlos Puente, entre otros dirigentes nacionales, avalaron esta transición.

Para disipar rumores sobre posibles fricciones con el gobierno estatal, Acosta y López Ramírez sostuvieron además una reunión con funcionarios del gabinete del gobernador Alfonso Durazo, con el fin de confirmar que el Verde continúa alineado con el proyecto de transformación que encabeza Morena en el estado.

El reto inmediato de Maloro, sin embargo, no es solo afiliar militantes, sino operar la campaña de Omar del Valle Colosio, a quien el Verde ya registró formalmente como su candidato para encabezar, en representación del partido, la defensa del proyecto de transformación en Sonora. La próxima semana arrancarán actividades intensas, incluido un evento masivo en Hermosillo para mostrar fuerza.

En resumen, el Verde en Sonora pasó de ser un partido de supervivencia a uno de expansión. Sergio Augusto construyó la base con resultados electorales y diputaciones; ahora corresponde a Maloro Acosta capitalizar su experiencia y oficio político para traducir esos números en cercanía con los sectores que hoy no se sienten representados.

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

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