sábado, mayo 9, 2026

Piensa mal y acertarás / José María Cerecer Sánchez

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Por José María Cerecer Sánchez

Sábado 9 de mayo de 2026

 Piensa mal y acertarás

Cuando yo era joven (uuuuuhhh) mi necesidad de estar constantemente aprendiendo me hacía leer cuanto texto me cayera en las manos, revistas, periódicos, libros, mensajes, lo que fuera, era prácticamente una esponja seca buscando ser mojada con información, de la que fuera, de interés social, económico, comunista, capitalista, venga.

Me iba a las bibliotecas a buscar títulos, este no, este tampoco, ninguno me llenaba, aquel, chin… les daba otra vuelta a los estantes.

Siempre preguntando a los amigos ¿qué estas leyendo, está interesante, donde lo conseguiste, cuanto te costó, de qué trata? Y como no tenía dinero compraba ediciones en rústica, eso me hacía ser muy selectivo o leer los que ya tenía dos o tres veces. Camino al trabajo pasaba por una librería y siempre entraba a buscar títulos. Al tiempo entendí que hay libros que, si no los leíste “en su tiempo”, ya es muy difícil que lo hagas, por diferentes circunstancias, tus intereses, formas de ver las cosas, etc.

También me gustaba analizar las expresiones idiomáticas, las modas del idioma. Sí, fue toda una etapa, pero ya estoy más calmado, ahora busco y desarrollo mis propios asuntos, sigo mis propios rollos.

De aquellos tiempos recuerdo aquella famosa: PIENSA MAL Y ACERTARAS, derivada de la serie radiofónica del venerable Fulton J. Sheen, cuyo título original es Think Well and You Guess Right, Piensa bien y acertarás, en la que profundizaba en reflexiones espirituales cristianas, la voz era del actor español-mexicano Enrique Rambal Saciá, Valenciano de nacimiento. Creo que deberían revivir esa serie, muy ilustradora.

De ahí nace el bodrio.

Y yo ¿cómo? Siendo un grumete era todo un sí, apertura a todo, bueno tampoco le entré a las drogas. Un día un “amigo” y yo, dábamos cuenta de un “seisito platicador” de heladas ambarinas y de repente empecé a sentir pesadas mis piernas para caminar, recuerdo que yo fumaba cigarrillos de marca con boquilla, al tiempo aquel me dijo ¿recuerdas cuando estábamos allá y de repente te fue difícil caminar? Sí, le contesté. “Es que te preparé un cigarro normal, pero con mariguana” pues no lo vuelvas a hacer hijo de tu Pink Floyd. 

La cocaína la conocí “ya viejo” me la enseñaron cuando me la invitaron gratis, la rechacé.

El piensa mal y acertarás no lo entendía, lo repetía “para mis adentros” mejor lo dejé por la paz.

Ahora ya entendí por qué siempre es mejor el PIENSA BIEN Y ACERTARÁS, te mantiene limpio el espíritu, te cura, pensar bien te eleva, te ensancha el entendimiento.

Pensar mal es de resentidos, acomplejados, derrotados, olvidados, de esos a los que no les dijeron que los querían cuando eran chiquitos, y yo no era de esos, pero no lo sabía, por tal mi naturaleza me lo impedía.

Ahora también entiendo porque la gente me fallaba, otra confianza, otra traición. No puede ser me decía y me culpaba a mí mismo.

Pero, aun así, nunca cambié, y sigo confiando en la gente, no creía que el ser humano pudiera ser tan chafa, de cartón, frágil de mente, pero ¿cómo es que avanzan? me preguntaba. Creo que se unieron al mundo malvado, recuerdo que sus triunfos siempre fueron peregrinos, así, fueron, pero luego ya no lo eran.

Pensar bien siempre me ha salvado, me evita tener rencores y resabios, me da tranquilidad, observo mejor a la gente, mis recuerdos no son violentos.

Siempre he tenido una especie de ansiedad, la sigo teniendo, ahora esa inquietud de búsqueda me mantiene sano física y mentalmente. Ya octogenario me levanto y voy a donde tenga que ir, no me detengo, cuento electrónicamente mis pasos, cuantas calorías quemo, mi ritmo cardiaco (de 74 por minuto promedio), escribo, le doy servicio al auto, acompaño a mi nieto al básquet bol, le bajé muchísimo al alcohol, me alimento sano, tomo mis aditivos (suplementos alimenticios) diariamente, estreno cuando puedo, mantengo contacto casi diario con mis tres hijos que gracias a Dios pude criar, voy y vengo, vivo.

Sigo pensando bien, sigo acertando.

Esa frase piensa mal y acertarás, no sé a cuantos habrá perjudicado, muchos se guían por filosofía barata, banquetera. Otros confundidos con la religión invocan la teología de la liberación, pero Dios no es colectivista, va directamente a tu espíritu, a tu corazón y mientras más personas entiendan su mensaje, la colectividad logrará más el bien común, nunca comunista pues.

Pero había otras frases de marras como “el que no tranza no avanza”, “Vale más pájaro en mano que ciento volando”, una más “no confíes ni en tu propia sombra” o esta otra “Dios dijo ya me voy y ahí los dejo para que el más vivo viva del más pe.…jo”. Cuando me soltaban una de estas yo les contestaba con otra para romper su influencia, “El que porfía mata venado”, para caminar 100 kilómetros hay que dar el primer paso”, una más “Ay reata no te revientes que es el último jalón”.

Bueno, ya me confesé, ya me sinceré, seguiré confiando en la gente, por eso creo que este país va a cambiar y vamos a lograr uno bueno y pujante, con futuro promisorio y lleno de cosas buenas, ya lo merecemos, ya nos hemos equivocado muchas veces. Tenemos que aprender y recordar siempre que el éxito y el fracaso tienen un vínculo indisoluble, el éxito constituye una serie de fracasos que enseñan lecciones valiosas, el éxito y el fracaso vienen juntos, los problemas nacen junto con sus soluciones, ambos requieren gestión emocional, aprendizaje y resiliencia, bueno también resistencia ¿no?, fracaso y éxito son necesarios para transformar errores en oportunidades. Este país tendrá éxito.

¿Qué dijo sobre esto Charles Pépin?: “Todo éxito es un fracaso rectificado” entiéndase; El fracaso es necesario para entender nuestros deseos y prioridades reales”. 

Winston Churchil: ¡El error no es una definición definitiva de nadie, un error en el camino requiere superar la frustración y mantener el entusiasmo”.

Hegel: “La experiencia negativa es fundamental; no hay éxito (tesis) sin un fracaso (antítesis) previo que permita la evolución”.

El verdadero fracaso no es caer, sino no aprender de la caída.

¿Ve usted cómo las cosas se van aclarando?

Los Estoicos como Zenón, Epicteto, Marco Aurelio concluyeron que le éxito es LA VIRTUD INTERIOR.

Y ojo con esto: El éxito te puede llevar a la autocomplacencia y disminuir la autocrítica, si no se gestiona con humildad. Esta va dedicada para los que ejercen poder, se ciegan, se llenan de soberbia.

Finalmente; El éxito es de quien descubre quien es y luego crea una vida alrededor de eso.

Y perdón, pero, este autoanálisis que hago público no es pecado ni soberbia, no me critique usted si es que no se atreve a publicar sus propios sentimientos.

A todas las personas que quisieron dañarme en el camino, lo siento por ustedes, estoy viejito, sano y alegrón.

Chiocoeutesia into tibetne

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