martes, marzo 10, 2026

Iris Sánchez Chiu: lealtad priista en tiempos de desbandada / Feliciano J. Espriella

Fecha:

Olor a dinero

Por: Feliciano J. Espriella

Martes 10 de marzo de 2026

Iris Sánchez Chiu: lealtad priista en tiempos de desbandada

En un momento de migración partidista, la diputada Iris Sánchez Chiu reivindica la lealtad al PRI y promueve iniciativas legislativas centradas en el desarrollo rural, aun sabiendo que muchas enfrentarán el bloqueo de la mayoría.

En política hay momentos que revelan el verdadero carácter de los actores públicos. Uno de ellos es cuando su partido atraviesa dificultades. Es entonces cuando se distingue a los militantes por convicción de quienes simplemente ocupaban una posición circunstancial.

La diputada sonorense Iris Sánchez Chiu ofreció un ejemplo interesante de esa diferencia durante su participación, el lunes 2 de marzo pasado, en la mesa de análisis Kiosco Mayor, donde reafirmó algo que hoy resulta cada vez menos común: su identidad priista.

La frase con la que ella misma define su trayectoria es contundente: nació católica y priista… y así piensa morir.

Más allá del tono retórico, la afirmación describe con claridad su perfil político. Para Sánchez Chiu, el priismo no es una afiliación coyuntural ni una plataforma utilitaria, sino una identidad heredada. Según ha relatado, esa pertenencia le fue inculcada desde su entorno familiar y forma parte de una tradición política que, en su caso, se asume con orgullo.

En un contexto donde abundan los cambios de camiseta y las conversiones ideológicas de última hora, su postura contrasta con la conducta de numerosos cuadros que, ante el debilitamiento electoral del PRI, decidieron abandonar el partido para incorporarse a otras fuerzas políticas.

La diputada tiene una interpretación particular de esa desbandada. A su juicio, la salida de muchos militantes no representa necesariamente una pérdida, sino una especie de depuración.

La lectura puede resultar polémica, pero revela una narrativa clara: para ella el priismo no está desapareciendo, sino atravesando un proceso de redefinición. Incluso sostiene que existen “priistas de clóset” dentro de Morena y Movimiento Ciudadano que, aunque hoy militen en esos partidos, conservan una identidad política formada en el antiguo partido hegemónico.

Puede discutirse la precisión de esa percepción, pero lo cierto es que su discurso proyecta una postura de resistencia partidista poco frecuente en la política contemporánea.

Ahora bien, la fidelidad partidista por sí sola no define una trayectoria legislativa. El otro elemento relevante es la agenda que impulsa desde el Congreso.

En ese terreno, Sánchez Chiu ha decidido concentrar su trabajo en un conjunto reducido de iniciativas, particularmente en materia de desarrollo rural y salud pública.

Su propuesta más visible busca establecer presupuestos etiquetados para las comisarías rurales, tomando como base el peso poblacional de cada comunidad dentro del municipio.

Para explicar su planteamiento utiliza un caso concreto: la comisaría Miguel Alemán, en Hermosillo.

Con alrededor de 40 mil habitantes dentro de un municipio que ronda el millón, esa comunidad representa aproximadamente el 4.6% de la población municipal. Bajo su iniciativa, ese mismo porcentaje del presupuesto debería asignarse directamente a la comisaría para que pueda decidir y planear sus propias obras, servicios y prioridades.

La lógica es sencilla: reducir la brecha histórica entre la zona urbana y las comunidades rurales, donde los rezagos en infraestructura, seguridad y servicios públicos siguen siendo evidentes.

El problema, sin embargo, no es técnico sino político.

En el actual Congreso local, muchas iniciativas provenientes de la oposición enfrentan un destino predecible: congelarse en comisiones o simplemente ser rechazadas por la mayoría.

La propia legisladora lo reconoce con franqueza. En ocasiones —dice— las propuestas no avanzan porque provienen de la oposición o porque “no se les ocurrió a ellos”.

Aun así, insiste en empujar sus proyectos mediante ejercicios de parlamento abierto, socializando las iniciativas con alcaldes, comisarios y comunidades antes de llevarlas al pleno.

Tal vez varias de sus propuestas no prosperen durante esta legislatura. Pero su apuesta parece apuntar a algo más amplio: construir una trayectoria política que respalde futuras aspiraciones.

Porque si algo dejó claro en su conversación con los periodistas es que su horizonte político sigue abierto.

En un tiempo donde la política suele premiar el oportunismo y castigar la fidelidad, Iris Sánchez Chiu ha decidido jugar otra carta.

La de quedarse.

Aunque el barco, como dicen algunos de sus propios críticos, parezca hacer agua.

Por hoy fue todo, gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

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