Desglosando la noticia
Por José María Cerecer Sánchez
(Lios inchanibo, Ketchemalella)
Viernes 23 de enero de 2026
Mexicano, abre los ojos
Como escribió OCTAVIO PAZ en su luengo ensayo El Laberinto de la Soledad, haciendo un comparativo que marca la diferencia del carácter de vida que tienen los norteamericanos y los mexicanos: Ellos son crédulos, nosotros creyentes; aman los cuentos de hadas y las historias policíacas, nosotros los mitos y las leyendas.
Los mexicanos mienten por fantasía, por desesperación o para superar su vida sórdida; ellos no mienten, pero sustituyen la verdad verdadera, que es siempre desagradable, por una verdad social.
Nos emborrachamos para confesarnos; ellos para olvidarse. Son optimistas; nosotros nihilistas —sólo
que nuestro nihilismo no es intelectual, sino una reacción instintiva: por lo tanto, es irrefutable—.
Los mexicanos son desconfiados; ellos abiertos. Nosotros somos tristes y sarcásticos; ellos alegres y humorísticos. Los norteamericanos quieren comprender; nosotros contemplar. Son activos; nosotros quietistas: disfrutamos de nuestras llagas como ellos de sus inventos. Creen en la higiene, en la salud, en el trabajo, en la felicidad, pero tal vez no conocen la verdadera alegría, que es una embriaguez y un torbellino.
En el alarido de la noche de fiesta nuestra voz estalla en luces, y vida y muerte se confunden; su vitalidad se petrifica en una sonrisa: niega la vejez y la muerte, pero inmoviliza la vida.
¿Y cuál es la raíz de tan contrarias actitudes? Me parece que para los norteamericanos el mundo
es algo que se puede perfeccionar; para nosotros, algo que se puede redimir. Ellos son modernos. Nosotros, como sus antepasados puritanos.
En otro punto del gran texto asegura:
Procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de la victoria nos conmueve la entereza ante la adversidad.
La simulación, que no acude a nuestra pasividad, sino que exige una invención activa y que se recrea a sí misma a cada instante, es una de nuestras formas de conducta habituales. Mentimos por placer y fantasía, sí, como todos los pueblos imaginativos, pero también para ocultamos y ponemos al abrigo de intrusos. La mentira posee una importancia decisiva en nuestra vida cotidiana, en la política, el amor, la amistad. Con ella no pretendemos nada, más que engañar a los demás, sino a nosotros mismos. De ahí su fertilidad y lo que distingue a nuestras mentiras de las groseras invenciones de otros pueblos. La mentira es un juego trágico, en el que arriesgamos parte de nuestro ser. Por eso es estéril su denuncia.
¡Aguas!
¿O sea que no sirve de nada que te denuncie por mentirosa, por mentiroso, aunque gobiernes con las patas? De tener rezón Paz pues ya estamos fritos, en aceite, entonces habría que romper esa jettatura en forma inmediata o ¿usted que cree?
Seguimos con Paz.
El simulador pretende ser lo que no es. Su actividad reclama una constante improvisación, un ir hacia adelante siempre, entre arenas movedizas. A cada minuto hay que rehacer, recrear, modificar el personaje que fingimos, hasta que llega un momento en que realidad y apariencia, mentira y verdad, se confunden.
Hasta aquí la dejo, sin duda el Laberinto de la Soledad de OCTAVO PAZ le pone el cascabel al gato.
SIGUEN DESAPARECIENDO Y MURIENDO MEXICANOS
Me llega el reporte de que apenas en el inicio de este año 2026, la COMISION NACIONAL DE BÚSQUEDA, exclama, puja, llora, grita, que México supera 130 mil DESAPARECIDOS, ya sumaron en los últimos meses, dicen, será que el tiempo para ellos es incierto, agregan que tienen localizadas 150 fosas clandestinas, en distintas regiones del país, la matanza es democrática, no discrimina, son por aquí y por allá.
Fíjese usted nada más, es lógico que en palacio
y el gobierno no existe, no hay, nada de sensibilidad, desgraciada y solamente hay culpas ajenas, el otro, aquel, así no se puede.
Desaparecidos que lo más seguro ya estén muertos, pero las grandes mesas de seguridad no las contabilizan en asesinatos, nada más desaparecidos, como si esa denominación los dejara en una especie de limbo, así nos plantean que si están desaparecidos pues no están muertos, los bañan de oficialidad y si no hay cuerpo dicen los textos de criminalística, entonces no hay crimen, los tecnifican y los desaparecen de a deveras y si se hace necesario dan un golpe de propaganda extra, pasan algunos muertos a la lista de desaparecidos y entonces se hace el milagro gubernamental de la mentira y el engaño, bajan los índices del crimen, este es el prodigio de la burocracia armada reportando, y todos felices, no importa a cuantos engañen, esa es su verdad indiscutible ¿estamos bien gobernados o convenientemente engañados?, no hay nada que reclamar pues todos nos la creímos aquí y en Washington.
¡Basta!… pero bien dijo nuestro Premio Nobel de literatura Octavio Paz de nosotros los mexicanos: “Procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de la victoria nos conmueve la entereza ante la adversidad”.
Por eso desde el gobierno nos pueden decir cualquier cosa en su narrativa y la aceptaremos como inocentes niños.
Eso nos basta para aceptar la mentira oficial y sufrir con resignación, porque así es nuestra naturaleza.
Hoy entendí muchas actitudes de la política a la mexicana y ya mero me vomito.
Chiocoeutesia into Tibetne
