Olor a dinero
Por: Feliciano J. Espriella
Miércoles 21 de enero de 2026
Entre aplausos y fantasmas: la apuesta arriesgada de ALC
El registro de Alejandro López Caballero como aspirante del PAN a la alcaldía reordenó la narrativa política en Hermosillo. Su fuerza movilizadora contrasta con las dudas sobre su asociación con el padresismo.
Alejandro López Caballero acaparó la narrativa mediática del pasado fin de semana, obligando a los demás actores políticos a recalcular sus estrategias en Hermosillo. Su registro no fue un acto administrativo más: para muchos analistas locales representó un desafío directo a la inercia oficialista, aunque su éxito dependerá de cómo administre las cargas negativas que arrastra su círculo más cercano.
No cabe duda de que el registro de López Caballero como aspirante del PAN marca un punto de inflexión en la competencia interna y en la contienda opositora. Su movilización del sábado no solo mostró organización, sino un despliegue deliberado de fuerza, diseñado para forzar definiciones dentro del panismo y en la alianza opositora. El exalcalde reunió a cientos de simpatizantes en una caminata desde el Musas hasta la sede del PAN, ejercicio que lo coloca —hoy por hoy— como el perfil más competitivo del blanquiazul, incluso por encima de las preferencias que pudieran incubarse en el palacio municipal.
Pero el camino no está libre. López Caballero es reconocido como alguien que no piensa “quitar el dedo del renglón”, aunque deberá navegar entre la polarización que genera su figura y el reto mayor: convencer de que su proyecto es una alternativa de futuro y no un simple regreso al pasado.
El lunes pasado nos acompañó en la reunión semanal de la mesa de análisis Kiosco Mayor. Ese día lo mismo era tema en columnas, columnas y más columnas. En algunas se destacaba el éxito del evento, especialmente por el músculo demostrado; en otras, predominaba la crítica por la presencia del exgobernador Guillermo Padrés, a quien varias voces califican de lastre.
Francisco Javier Ruiz Quirrín y Judith Franco Ainza coincidieron en que ALC exhibió un “músculo político” considerable. La caminata fue interpretada como la prueba de que el panismo tradicional no está muerto. Hilario Olea, más tajante, escribió que “la estructura que rodea a López Caballero es tan robusta que el PAN no podría ignorarla sin arriesgarse a una fractura interna irreversible”.
En contraste, columnas como Encuadre, de José F. Medina, pusieron el acento en la incomodidad que su asociación con el padresismo genera entre los sectores económicos. Y el diario El Tiempo de Ciudad Obregón también advirtió que la presencia de Padrés revive episodios que el PAN no ha logrado cerrar ante un electorado urbano más crítico y menos dispuesto a normalizar sombras del pasado.
Personalmente le señalé la dicotomía: mientras algunos analistas vieron fortaleza y cohesión, otros consideraron que la participación de Padrés le resta más de lo que suma.
López Caballero no rehuyó el tema. Lo tomó —como solemos decir— “por los cuernos”. Declaró con claridad que el exgobernador es su amigo, que tiene muchos amigos y que no se limitará a invitarlos por su presente, su pasado o sus errores. Sobre Padrés afirmó textualmente ante la mesa Kiosco Mayor:
“Para mí la presencia del Memo en lo particular la respeto y le agradezco mucho las oportunidades que en su momento él a mí me brindó. Para mí él es un miembro más del pan y allí está. El mensaje que les mando es que yo nunca voy a renegar de un amigo al que yo aprecio. Nunca, ni de él ni de la persona más humilde de aquí de Hermosillo y a todos yo los invito. En este caso yo lo invité que me acompañara, fue y se lo agradezco mucho”.
Sea como sea, ALC es hoy la figura más fuerte dentro de la oposición hermosillense. Pero eso no elimina el análisis político dominante: su ruta será compleja.
Deberá demostrar que es más que una expresión del pasado y que su aspiración responde a las nuevas exigencias de una ciudad que cambió desde que dejó la alcaldía.
A diferencia de otros perfiles, posee una identidad dual que algunos ven como fortaleza: técnico contable con conocimiento profundo de las finanzas públicas y privadas. Para los sectores empresariales, no es un improvisado, sino un interlocutor que habla su lenguaje. Sin embargo, otros se preguntan si esa misma base empresarial está dispuesta a digerir nuevamente la asociación simbólica con el padresismo.
La moneda está en el aire.
Por hoy es todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.
