viernes, abril 4, 2025

El problema de la Unison no es quién la dirige, sino quién la controla / Feliciano J. Espriella

Fecha:

Olor a Dinero

Por: Feliciano J. Espriella

Jueves 3 de abril de 2025

El problema de la Unison no es quién la dirige, sino quién la controla

La elección de la nueva rectoría de la Universidad de Sonora ha expuesto un problema más profundo: no se trata solo de quién ocupará el cargo, sino de quién realmente controla la institución. Entre el continuismo de un grupo enquistado por más de dos décadas y la posible injerencia del oficialismo estatal, la Unison enfrenta un dilema que va más allá de los nombres y revela una crisis estructural que sigue sin resolverse.

Cuando todo parecía marchar sobre ruedas en la elección del nuevo rector o rectora de la Universidad de Sonora (Unison), el proceso dio un giro inesperado. El pasado martes, al grito de “¡No al continuismo!”, cuatro aspirantes que en la consulta universitaria quedaron muy por debajo de la triunfadora, Dena Camarena, decidieron unir fuerzas para evitar que la decisión final recaiga en quien consideran la candidata de la actual rectora, Rita Plancarte.

El temor de este bloque es que, con Camarena al frente, la Universidad siga bajo el control del mismo grupo que la ha manejado por más de dos décadas, con los resultados cuestionables que hoy están a la vista.

Los números de la disputa

En la consulta universitaria, Dena Camarena obtuvo el 39% de los votos, mientras que el 60% restante se dividió entre los otros cinco aspirantes. De estos, cuatro (Cuauhtémoc González, Aarón Grageda, Judith Tánori y María Elena Robles) decidieron conformar un frente común, argumentando que su porcentaje conjunto representa un mandato claro de la comunidad universitaria a favor del cambio y en contra de la continuidad.

Su exigencia es clara: que el Colegio Universitario respete el mensaje de la mayoría y designe a un rector o rectora que rompa con el pasado. Su interpretación ha encontrado eco en diversos sectores académicos, políticos y sociales que, desde hace años, critican el estado de la Unison.

Sin embargo, la consulta universitaria no es vinculante, lo que significa que el Colegio Universitario tiene la última palabra y puede o no considerar este argumento. Pero tampoco se puede minimizar el hecho de que Camarena fue la más votada individualmente.

Un dilema incómodo

El escenario se vuelve aún más complejo cuando se analizan las alternativas.

Si el Colegio Universitario opta por la supuesta mayoría del 60%, eso podría significar la designación de Aarón Grageda, quien solo obtuvo el 19.56% de los votos y, además, carga con la etiqueta de ser el candidato del oficialismo estatal. Su paso como secretario de Educación en el gobierno de Alfonso Durazo lo convierte, para muchos, en el hombre de Palacio, lo que despierta sospechas sobre su independencia.

Pero, por otro lado, ¿qué tan diferente es la opción de Dena Camarena? A pesar de que no hay evidencia directa de que forme parte del grupo de los “químicos” que han controlado la Unison desde 2001, su perfil tampoco representa un quiebre con el modelo que ha llevado a la universidad al deterioro actual.

El problema de fondo es que la Universidad de Sonora se encuentra en caída libre. Hoy, ocupa el lugar 159 en el ranking de universidades de Mextudia, por debajo de tres instituciones sonorenses que hace no mucho eran vistas con inferioridad académica.

¿Continuismo o sometimiento?

El Colegio Universitario tiene ante sí una decisión difícil. Seguir con el predominio del mismo grupo que ha gobernado la Unison por más de dos décadas o entregar la universidad al control del oficialismo estatal.

Desde 2001, la institución ha estado en manos de los mismos actores:

Pedro Ortega Romero (2001-2009)

Heriberto Grijalva Monteverde (2009-2017)

Enrique Velázquez Contreras (2017-2021)

Rita Plancarte Martínez (2021-2025)

Todos, parte de una misma estructura que, lejos de impulsar a la Unison, la ha dejado rezagada.

Pero la alternativa no es mucho más alentadora. Si la universidad cae en manos del oficialismo, la posibilidad de reconstrucción académica quedará sepultada. Si algo ha demostrado el gobierno actual es su inclinación por el control absoluto de las instituciones, y la Unison no sería la excepción.

El laberinto sin salida

En este punto, la elección parece un callejón sin escapatoria. No se trata solo de quién gana la rectoría, sino de qué tipo de universidad queremos para el futuro.

Si el Colegio Universitario decide a favor de la continuidad, la Unison seguirá perdiendo prestigio. Si cede al oficialismo, se arriesga a convertirse en una extensión más del poder estatal.

Ambas opciones son malas. Pero la peor de todas es no reconocer que el problema de la Unison no es quién la dirige, sino el sistema que la mantiene atrapada en la mediocridad.

El Colegio Universitario tiene la última palabra. Pero, cualquiera que sea su decisión, el mensaje es claro: la Unison necesita una reforma de fondo. Y eso, por ahora, parece estar fuera de la mesa.

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

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