Vertiente
Bernardo Elenes Habas
Domingo 23 febrero de 2025
Se me llenan las manos: Poema de domingo
*Bien decía Bartolomé Delgado de León, el insigne poeta y periodista Cantor del Valle del Yaqui, y así lo dejó plasmado en su poemario “Yo, pues”: “Como para preguntarse: ¿la poesía debe escribirse en clave, para unos cuantos, en lugar de escribirse bellamente, pero para el pueblo? …”.
Y, sí, Maestro y Amigo Bartolomé, la poesía debe ser alta y clara, narrar las cosas de la vida, la historia de las comunidades, abrir el sentimiento de la gente y sus sueños, de aquellos que construyen puentes hacia el futuro y jamás se arrepienten porque en ellos partirá y llegará la esperanza; por eso, con esa herramienta sencilla y noble del verso, les narro y les canto una semblanza de mi pueblo…
Se me llenan las manos
con antiguos recuerdos.
Huele a polvo y olvido
el rumor de hojarasca
que se beben los rayos
de soles mañaneros.
En el viento se agitan
las alas de otros tiempos
historias que se fueron
más allá de los cerros:
No es ahora el Cajeme
de raíces rurales,
esparciendo sus calles
el aroma silvestre,
el tropel barriquero
yendo en pos de sus cargas
al líquido tinaco
de insignes gachupines,
no se escucha la voz
centelleante del Machi
exigiendo justicia,
ya no está la palabra
de Danzós Palomino
certera y en la frente
de los explotadores…
no vibran Bernabé,
Jacinto, Ayón, el Buqui,
se marchó Corral Ruiz,
recorriendo caminos
de tinta y de papel,
y el cantor de este valle,
juglar Bartolomé,
se subió en la quimera
de su alma bohemia
y un día dijo adiós…
Se extraña la figura
vertical, sin dobleces,
del doc Russo Vogel,
las luchas populares
de Adalberto El Pelón,
los versos picarescos
del buen tío Miguel,
y un sin fin de habitantes,
entre hombres y mujeres
que forjaron cimientos
del Cajeme de ayer.
No se escuchan, valientes,
los poemas del Locho
en el bar del Olímpico,
el sarcasmo encendido
del Lengua Libre Club,
o el zumbido glorioso
de noble Bitachera
de aquel gran Popelín…
Emigraron dormidos
buscando el infinito
personajes señeros
como Eustolio del Río,
Tomás Oroz Gaytán,
Ramón Íñiguez Franco,
Eduardo Estrella Acedo,
don Vicente Padilla,
Gástelum de la Vega,
don Claudio Dabdoub Sicre,
Faustino Félix Serna
y Félix Escalante,
José Oscar Gónzález,
Salgado Figueroa,
Rogelio Arenas Castro,
García Wíkit Santos,
se nos fue Magda Irma,
doña Lola Beltrán,
Esperanza Tiznado,
Carmen Sánchez Corral…
Diluyóse en la brisa
azul del Bakatete,
la raíz primigenia
del Cajeme glorioso
donde manos morenas
dieron trazo a sus calles,
construyeron escuelas,
iglesias, hospitales,
la presa del Oviáchic,
abrieron dimensiones
a la laguna Náinari,
modelaron el alma
de un pueblo singular,
que lleva en su tejido
el sudor y la sangre
que amasaron el barro
con que nació este pueblo
que cumplirá cien años
porque sabe soñar…
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