Pedimos justicia para los policías caídos en el deber: Manuel Emilio Hoyos Díaz

Hermosillo, Sonora, 24 de abril de 2019.- A mis 10 años fui al primer funeral de un policía, el cual era muy amigo de mí padre, la sensación de tristeza era indescriptible, por una parte, la empatía de ver a su familia y por otra, el miedo de que de que nosotros tuviéramos que pasar por el mismo sufrimiento.

Con el tiempo el miedo se convirtió en indignación y coraje, no podía creer que aquellos que están contra la ley, se salieran con la suya.

En otros países, matar a un policía es una ofensa mayor, sinónimo de no descansar hasta que se haga justicia, esto en México no es así, en Sonora tenemos 6 policías asesinados en lo que va del año, sin indicios de que siquiera avancen en alguna investigación.

Muchos olvidan, que los policías también son humanos, son personas que todos los días se debaten entre la vida y la muerte al cumplir con su deber.

El ser familiar de un policía no es fácil, el pánico de todos los días no es una sensación agradable para ningún niño. 

Lo anterior, me orilla a tener que decir que estamos lejos de reconocerles su trabajo, sin mencionar la falta de condiciones dignas para desempeñar su función.

Créanme son más los policías comprometidos, sino fuera así, hace mucho que el país se hubiera acabado, lo único que les pido, es que antes de juzgar a un policía, primero pregunte si los gobiernos les remuneran bien, les dan equipo completo y si le respetan sus derechos humanos.

De la policía aprendí que un "gracias" de parte de la sociedad vale oro, todavía tenemos policías por vocación y es por ellos y por sus familias que exijo mejores condiciones para desempeñar su labor, nos urge una reforma policial democrática.

Primero juzgue a su gobernante antes que al policía.

ATENTAMENTE

Manuel Emilio Hoyos Díaz 
Director del Observatorio Sonora por la Seguridad