Si viendo no ven… ¿qué podemos esperar?

No solo café
Azalea Lizarraga 


Si viendo no ven… ¿qué podemos esperar?

Hubiera querido mantenerme al margen de la crítica o el desánimo, pero es algo un tanto cuanto  difícil en esta etapa mi Mexico querido.

Que más hubiera querido uno que la crisis socioeconómica provocada por la pandemia del Coronavirus no hubiera dividido al país entre ciudadanos y gobernantes que lo tomaron responsablemente y han implementado estrategias como la de #QuedateEnCasa, toques de queda, y la disminución de actividades no esenciales o de alto riesgo de propagación; y los que creen que la medallita de la Virgen de Guadalupe o la estampita del Sagrado Corazón de Jesús los va a proteger de todo mal… 

Qué hubiera dado por sentirme orgullosa de tener un presidente nacionalista que saliera a proteger nuestras fronteras -no solo las del vecino- y buscara cómo ayudar efectiva y eficientemente a paliar la crisis de tanto pequeño empresario local o profesionista independiente que siente que algo le oprime el pecho tan solo en pensar cómo va a enfrentar los pagos de impuestos, luz, agua, proveedores, porque la pandemia lo obligó a cerrar su negocito o dejar de prestar sus servicios, porque los clientes ya no llegan… no llaman… no hay….

Tener un presidente que, a estas alturas de su gobierno, entendiera que este país está conformado no solo por adultos mayores, ninis y empresarios corruptos… porque hay "otros jóvenes", pequeños empresarios, jóvenes emprendedores y hasta mexicanos fifí que también merecen su respeto y apoyo…

Que tranquilidad tuviéramos en estos momentos si contáramos con un sistema de salud fuerte y de amplia cobertura, capaz no solo de proveer cuidado y atención a quienes padecen o padecerán en un futuro cercano de la afectación a su salud causada por el virus, sino un sistema preparado para realizar pruebas masivas para detectar a los portadores. Que la población no viera con temor a sus hospitales, donde faltan hasta los insumos y medicamentos más esenciales, ya no digamos especialistas,  camas e instrumentos, tampoco los pedimos de primer mundo, pero sí suficientes y funcionales, acorde a las necesidades que demanda esta crisis viral.

Que solo tuviéramos que conectarnos con el mundo -encender la radio, la tele o el internet- para saber que nuestros gobernantes y funcionarios -sean municipales, estatales y federales- están trabajando en forma coordinada en la implementación de estrategias que habrá de bajar a los ciudadanos para hacer más llevadero el incierto y gris panorama que se cierne sobre nuestro país. 

Cuánto no daríamos por sentirnos orgullosos, sin angustias o temerosos, de vivir en este gran país que no solo era solidario, jocoso y feliz, sino productivo, creativo e innovador;  este país que solía estar representado por un cuerno de la abundancia, pero que ya solo es imagen del recuerdo de unos cuantos, porque las nuevas generaciones nacieron en tiempos de crisis y todo parece indicar que allí seguirán.

Por lo pronto, lamentablemente, existen empresas que aprovechando la crisis y argumentando la falta de clientes y/o liquidez, están despidiendo empleados, poco importa si están embarazadas, si les faltan pocos años para el retiro ya casi ganado por haber trabajado tantos años en esa empresa. En rio revuelto, ganancia de pescadores… qué poca sensibilidad y amor al prójimo. 

Pero existe el karma, diría una joven empresaria local que a pesar de escasear el trabajo y los clientes, está reinventándose, capacitando a su gente -unos en la empresa, otros en casa- pero aferrada a no dejarse abatir ni tener que suspender sus actividades , porque sabe que se ella dependen todos los que allí laboran y que, aunque ella pudiera enfrentar la crisis desde la comodidad de su casa, sabe que los demás no. Por eso sigue al pie del cañón… y de la cureña, como diría el recordado Fausto Soto Silva 


De palomitas y taches
De entrada, aplaudo las medidas tomadas por algunos bancos.  De Banorte -que aclaro no es mi banco-  llegó un correo informando que prorrogará los pagos de los préstamos con ellos contratados y una serie de trámites y beneficios para que sus clientes.  Espero sea pronto imitado  por los demás bancos.

A Santander, que sí es mi banca comercial y personal, le reconozco que tomaran medidas para evitar las aglomeraciones dentro de las sucursales… aunque no lo hayan hecho de forma efectiva y funcional.  

Cierta sucursal, acepta solo 6 clientes y con "Susana Distania" entre ellos para esperar dentro el turno para ser atendidos… le damos palomita por ello. PERO… olvidaron tomar medidas para aquellos clientes que por ir a realizar transacciones menores a 25 mil pesos debían hacerlo en las zonas que alojan las máquinas ATM, algunos sin saber cómo, otros con varios movimientos y todos esperando a que se desocupara una de las tres ATM disponibles.  Tache por ello.

Seis clientes dentro y solo una cajera, pero eso sí, una supervisora, una gerente, una persona para abrir y cerrar la puerta y otra para la limpieza.  Cuánto más efectivo fuera tener 2 cajeras y aceptar cuatro clientes a la vez, menos tiempo de espera y menos aglomeración de la gente que espera.  

No cabe duda que mientras se sigan tomando decisiones desde la comodidad de una remota  oficina, sin pensar realmente en los clientes, seguirán siendo organizaciones disfuncionales… 
aunque muy lucrativas para los dueños. 

azaleal@prodigy.net.mx
@Lourdesazalea


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