¿Qué se espera de Antonio Astiazarán?

¿Qué se espera de Antonio Astiazarán?
Bulmaro Pacheco
 
Domingo 12 de septiembre de 2021
 
 
Antonio (Toño) Astiazarán Gutiérrez, el presidente municipal de Hermosillo para el período 2021-2024, llega a buena edad a ejercer el cargo. Tiene 50 años de edad; los cumplió apenas el pasado 13 de julio. Cuando menos la mitad de su vida la ha dedicado al servicio público, la política y a las empresas familiares. Su formación académica tiene como base el Derecho y la teoría política en México y en el extranjero.
 
La experiencia de Astiazarán ha sido diversa, movida en varios foros, con altibajos, y como cualquiera que tiene vocación de servicio, que enfrenta los riesgos, las satisfacciones y los sinsabores de la política.
 
Toño es un político en el sentido estricto de la palabra y se ha curtido en batallas políticas no siempre fáciles.
 
Fue cercano a Manuel Robles Linares, jefe de Prensa en la campaña de Armando López Nogales. Ya en el gobierno, sería secretario particular del gobernador y después coordinador de Turismo en la entidad.
 
Aspiró a la dirigencia juvenil del PRI de Sonora a finales de los noventa; pero se le atravesaron.
 
Después se vinculó a Eduardo Bours y compitió por la candidatura a la Presidencia Municipal de Guaymas. Se le atravesaron de nuevo y perdió la interna a la mala ante Carlos Zataráin. Le hicieron travesuras en Ortiz.
 
Ese mismo año fue elegido diputado federal y tuvo más votos en Guaymas que el propio candidato que le había ganado la interna.
 
Fue electo presidente municipal de Guaymas en 2006. Hizo mucha obra y se separó del cargo en 2009 para coordinar la campaña de Alfonso Elías Serrano (Él mismo había aspirado a la candidatura, pero Bours tenía otros planes). Al perder Elías, no se arredró y siguió buscando alternativas.
 
Aspiró a la dirigencia del PRI estatal en el 2010, y se le volvieron a atravesar utilizando a Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México que ya trabajaba su propia candidatura.
 
Junto a Ernesto Gándara llegó a la final en la terna para candidato a gobernador en 2015, pero el presidente Peña Nieto optó por Claudia Pavlovich. Ni las gracias les dieron por haberse disciplinado, por cierto; Gándara siguió en el Senado, y Toño trabajó con Luis Miranda y José Antonio Meade, en la Sedesol.
 
Posteriormente aspiró a ser senador por el PRI en el 2018, y no solo se le atravesaron (Peña Nieto de nuevo, para favorecer a Silvana Beltrones), sino que le impidieron el registro con el obsoleto argumento del dirigente nacional Enrique Ochoa de que: "No conocía los documentos básicos y no había pagado las cuotas" (sic). Toño le contestó que los conocía mejor que él. Ochoa Reza resultó todo un peón de Luis Videgaray y nunca supo bien a bien lo que hacía en la dirigencia nacional.
 
Ese mismo año Astiazarán dejó el PRI y fue candidato al Senado por el PAN logrando en la elección 236 mil votos, votación mayor a la que tuvo en Sonora Ricardo Anaya, el candidato del PAN a la Presidencia.
 
El PRI en Sonora nunca había tenido una ruptura por las candidaturas al Senado; fue la primera vez y eso se reflejó en los resultados finales.
 
En 2021 fue postulado candidato a la alcaldía de Hermosillo por la alianza PRI-PAN-PRD, y con una buena campaña y propuestas le ganó a Célida López, que buscaba la reelección.
 
Con toda esa experiencia acumulada y con una carrera de altibajos en la política, ¿qué esperar de Antonio Astiazaran en el gobierno de la capital que inicia el próximo jueves 16?
 
Recibirá un ayuntamiento que figura como el tercero más endeudado de México después de Tijuana y Monterrey.
Una herencia administrativa de sus ocho antecesores desde 1997: cinco gobiernos del PAN, dos del PRI y el último de Morena.
 
Se espera resuelva el problema de los baches en las calles de Hermosillo, que se han convertido en un reclamo popular. Ese tema deberá ser atendido como prioridad en sus proyectos de Infraestructura.
 
El abasto de agua potable para la población sigue siendo una demanda muy sentida, por la escasez recurrente en la capital.
La seguridad pública sería otra prioridad. Deberá encontrarle la cuadratura al círculo, en un municipio al que se le nota ya el millón de habitantes, con las complejidades delincuenciales, sociales y urbanas que trae consigo.
 
Si Astiazarán aborda con éxito esas tres prioridades para la capital, no tengo duda de que será un buen presidente. Y si abre el gobierno a la modernidad y la participación directa de la gente, todavía mejor.
 
Cuenta con la edad requerida para aguantar la rudeza del cargo —esperamos integre un buen equipo de trabajo—evitando las consabidas presiones de los grupos de interés.
Le ayudará el haber conocido y tratado antes al gobernador Alfonso Durazo, a quien invitó a ser padrino de su generación de abogados (1989-1994) de la Universidad de Hermosillo, cuando el hoy gobernador electo era secretario de Desarrollo Social en el gobierno de la Ciudad de México. Después colaboró con él como secretario particular en la Dirección de Comunicación Social de la Secretaría de Gobernación (1995) y nunca interrumpió la relación que, entiendo, sigue siendo buena.
 
Será el tercer Astiazarán que gobierne Hermosillo (Enrique (1915), Roberto (1964) y Edmundo (1989)) y llega al gobierno con las ventajas de su probada experiencia en Guaymas y después de una elección sin mayores conflictos en la capital de donde por cierto y a diferencia de Cajeme y Navojoa, ningún alcalde de Hermosillo en los últimos cien años ha llegado a la gubernatura.
 
César Gándara Laborín que gobernó la capital de 1958 a 1961 fue mencionado entre los finalistas en las sucesiones de 1967 y 1973.
 
Roberto Astiazarán E. (1964-1967) falleció en el ejercicio del cargo. Lo sustituyeron Alberto Gutiérrez y Alfonso Durán
Jorge Valdez Muñoz, del PAN, alcalde de 1967 a 1970, fue candidato contra Samuel Ocaña en 1979.
Alfonso Aguayo Porchas (1973-1976) aspiró a la gubernatura en 1997.
 
Ramón Ángel Amante, alcalde de 1976 a 1979, sonó como aspirante, pero no llegó a las finales.
 
Carlos Robles Loustanau (1988-1991) duró apenas 7 meses en el cargo. Fue negociado —por conflictos post electorales con el PAN— para aprobar la reforma política de principios de los noventa.
 
Francisco Búrquez (2000-2003) quiso ser candidato, pero en octubre del 2002 Ramón Corral Ávila le ganó en la consulta interna del PAN.
 
Alicia Arellano Tapia (1979-1982) fue presidenta municipal después de haber figurado entre los finalistas para la candidatura a gobernador en 1979. También fue senadora y diputada federal.
 
A Dolores del Río, diputada local dos veces —una por el PAN otra por MC—, una vez federal, alcaldesa de la capital y ex directora del INEA, le ganó en la interna del PAN a la mala Guillermo Padrés, en 2009. Después quiso ser candidata a la gubernatura por Movimiento Ciudadano, pero se le adelantó Ricardo Bours. Eso provocó su migración hacia Morena.
Ernesto Gándara aspiró en 2009 y 2015, pero el gobernador Eduardo Bours y Peña Nieto optaron por Alfonso Elías Serrano y Claudia Pavlovich. En 2021 pierde ante Alfonso Durazo.
 
Javier Gándara desde un principio contó con el apoyo de Guillermo Padrés para la candidatura del PAN en 2015. El gobernador sacrificó con promesas a su Presidente Municipal Alejandro López Caballero, y Gándara fue derrotado por Claudia Pavlovich.
 
¿Qué tiene Hermosillo, por qué unos sí y otros no?
Faustino Félix Serna fue alcalde de Cajeme en 1961 antes de ser gobernador. Samuel Ocaña lo fue de Navojoa en 1973.
Toño Astiazarán tiene capacidad, experiencia y se le ven ganas y emoción por hacer un buen papel. Yo no sé qué le depare el futuro, pero eso va a depender —sin duda— de la calidad de gobierno que desarrolle, deberá escuchar y consultar en forma permanente a la gente sin trabas burocráticas y deberá hacer mucho cabildeo con la federación y el Estado, claves para los apoyos en obras y la inversión pública.
 
La capital en 2021 con más de un millón de habitantes —con más de mil colonias, con un gobierno de cinco mil trabajadores y 5 mil millones de presupuesto anual, nunca ha sido fácil de gobernar y para los presidentes municipales siempre ha sido un reto llevarla bien con el gobernador en turno… y más cuando son de diferentes partidos.
 
Le pasó a Jorge Valdez con Faustino Félix; al Guaty con Beltrones; a Casimiro Navarro con Ocaña; a Valencia y Búrquez con López Nogales; a Dolores del Río con Eduardo Bours; y a Célida López con Claudia Pavlovich; alcaldes todos del PAN y Morena con gobernadores de otro partido.
 
Esperamos que le vaya bien a Toño Astiazarán en Hermosillo. Le conviene a los capitalinos y nos conviene a todos, sin duda.
 
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