¿En serio vamos bien?

No solo café

Azalea Lizárraga C.



¿En serio vamos bien?


Coincidimos plenamente con lo expresado por el titular de salud en el estado, Enrique Claussen, en el sentido que la relajación de las medidas sanitarias son la causa del incremento de hospitalizaciones por Covid19, cuando menos en Sonora.


Si a esto le sumamos que gran parte de la población no cuenta aún con un esquema de vacunación confiable, aunado a las nuevas variantes del coronavirus que están irrumpiendo en todo el mundo, no extrañe entonces que estemos en presencia de una tercera o cuarta ola a la alza en lo relativo al número de infectados tanto en el territorio nacional como estatal, que es lo que más nos preocupa a los sonorenses, a pesar de que la experiencia nos ha enseñado que ninguna comunidad está aislada en estos tiempos de globalidad en su máxima expresión.


Tan solo en Sonora, se reportan al día de hoy 91,537 casos confirmados y 6,862 defunciones, muchos hogares de luto y, a juzgar por el análisis de los datos y gráficas de comportamiento de Covid en el estado, que tan atinada y responsablemente presenta el Dr. Julio Waissman, coordinador de la maestría en Ciencia de Datos de la Universidad de Sonora, esto no parece vaya a mejorar en el corto plazo.

 

Preocupan también las nuevas variantes de covid que se han detectado mundialmente en los meses recientes, a saber, la alfa, beta, gama, epsilon y delta (la más patógena hasta hoy), pero también saber que, en nuestro país, llevamos una baja cobertura en el proceso de vacunación.

 

¿Pero cómo…?, dirá usted, si todos vimos –cuando menos en los medios de comunicación, si no es porque ya andamos circulando, a veces sin razón para ello-, la gran afluencia en los centros de vacunación, sobre todo en esta etapa de vacunación de jóvenes de 18 a 29 años de edad, motivado, parece ser, porque no se respetaron los tiempos asignados o por el temor de que no hubiera vacunas suficientes, lo que se tradujo en largos tiempos de espera… y sin rechistar, algo insólito.


Según un informe del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso estadounidense, se estima que México ocupa el séptimo lugar entre los países latinoamericanos en la aplicación del esquema completo de vacunación contra Covid-19, con una cobertura del 20.3 por ciento; muy por debajo de países como Chile y Uruguay con coberturas de vacunación completas de casi el triple de México (65.10 y 64.95, respectivamente).


Datos que contrastan con el 28.4% reportado por el rastreador de vacunas que publica Bloomberg.com y hasta del 38% según el gobierno federal. ¿A quién creerle?


En el susodicho informe gringo advierten que hay un retraso generalizado de acceso a las vacunas, que se estima pudiera prolongarse hasta mediados de 2023, lo que haría que "las poblaciones sean vulnerables a nuevas oleadas del virus y a más variantes transmisibles".  Así que las fronteras seguirán cerradas, nos guste o no.

Tal vez esto explica la "generosidad" del presidente Biden -cuyas razones cuestionaba el nuestro- de enviar a nuestro país 8.5 millones de vacunas, AztraZeneca y Moderna, aunque esta última no ha sido aprobada todavía por las autoridades sanitarias mexicanas, concretamente la Cofepris, pero júrelo usted que así será antes de que estas lleguen. 


Cierto es que en respuesta a la pandemia, gobiernos, organizaciones de salud global, fabricantes, científicos, sector privado, sociedad civil y filantropía, iniciaron un proceso conocido como ACT (Acelerador de acceso a herramientas Covid19), con el objetivo de "brindar acceso innovador y equitativo a los diagnósticos, tratamientos y vacunas de COVID-19", siendo COVAX uno de los tres pilares creados para garantizar una distribución equitativa internacional de las vacunas, independientemente de la región del mundo o riqueza del país en que vivamos, lo que en teoría resolvería el problema de los países tercermundistas como somos la mayoría de los latinoamericanos.


El miedo no anda en burro, decía mi madre, y si el Congreso estadounidense advierte también de "las consecuencias económicas de la pandemia y el proceso prolongado de recuperación en países que dependen del comercio y la inversión globales", tenemos escenarios que afectan seriamente a nuestros vecinos del norte, donde el comercio transfronterizo ha ido a la baja, con la consiguiente pérdida de empleos y cierre de comercios.


Así las cosas, dígame usted si podremos retornar con un cierto margen de optimismo a esta nueva realidad que nos depara la vida. Si, de entrada, sigue imponiéndose el valemadrismo y cada quien interpretamos los datos que sobre salud y seguridad se recogen diariamente -sume usted el número de muertos por ambos en nuestro país-, pues no hay muchas esperanzas por el momento.


¿Triste paralelismo?

Como no soy fan del football, la vida de los jugadores y sus equipos me pasa de noche y con la luz apagada, pero llamó mi atención la columna Templo Mayor del periódico Reforma de este miércoles en el que decía: "Ver a Lionel Messi con la playera del PSG es tan triste como ver a los viejos izquierdistas mexicanos defendiendo la militarización del país con la 4T."  

No supe si reir o llorar con la primera parte, le tendré que preguntar al Quique Velázquez; pero la segunda parte hizo aflorar una sonrisa burlesca en mi rostro. 

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@Lourdesazalea