Un muy grato enlace



Vista de una ciudad en la montaña  Descripción generada automáticamenteAl Bat


Un muy grato enlace


Por Jesús Alberto Rubio


Cómo puedo calificar la charla/entrevista de ayer en el programa Pláticas de Beisbol del Salón de la Fama con sede  en Monterrey conducida por su director Francisco Padilla y el ex pelotero profesional Edgar Quintero, hoy encargado del área interactiva del recinto (jaula de bateo y área de pitcheo).


Debo primero agradecer el amable intercambio de preguntas-respuestas que se dio en ese enlace virtual de más de una hora con detalles importantes que, si gusta, allí está el video grabado del Recinto Sagrado en Facebook.

Logotipo, nombre de la empresa  Descripción generada automáticamente

Le recomiendo la última parte de la entrevista donde el ingeniero Padilla menciona los alcances que tiene el programa por una diversidad de países, más allá de México, lo cual es del todo relevante.


Un servidor los felicitó por abrir y mantener cada semana esa edición –entre otras— del todo importante e incluyente, el que da especial lugar mediante charlas a los inmortales del Templo y también a colegas historiadores de beisbol de los diversos puntos del país.


La verdad, como dice un cercano amigo, me sentí muy contento de la atención brindada en la plática tanto porque me "dejaron ser, dándome rienda suelta" para hablar sobre mi trayectoria, la esencia de contenidos que manejo en mi columna Al Bat, así como los mejores recuerdos, fuese jugador y escritor de beisbol, además de dar respuestas a varios y vigentes temas de interés.

Imagen que contiene techo, edificio, hombre, tabla  Descripción generada automáticamente

Y qué decir de las interacciones durante y después del programa --incluso llamadas telefónicas-- con colegas amigos como Juan Carlos González Iñigo, Camilo Hernández, Julio Maquinay –que me hizo una excelente pregunta--; Luis Carlos Joffroy, Vicente Arturo Carranza, Héctor Barrios y Reina Becerra; Juan Antonio Jasso, Paco Salazar, Luis Alarcón, Raúl Maldonado Peregrina, Bernabé  López Padilla, y entre otros colegas/lectores, Cesáreo Suárez Naranjo y Alexander Vicet, desde Santa Clara, Cuba.


Con Beto Ávila

Foto en blanco y negro de un grupo de personas sentadas  Descripción generada automáticamente con confianza media

Otra interacción interesante fue del colega Oscar Burruel, también de la Peña Beisbolera de Hermosillo como Jasso, Julio y Paco, al pedirle al ingeniero Padilla y a Edgar Quintero lo siguiente, verá:


"Pregúntenle su experiencia al entrevistar al primer latino y orgullo mexicano que conquistó el campeonato de bateo en Grandes Ligas; me refiero a Beto Ávila".

Un hombre con una gorra  Descripción generada automáticamente

Le diré que esa cuestión quedó en el "tintero" por los múltiples temas que abordamos, pero aquí puedo recordar la cercanía que tuve con el gran Beto Ávila desde mi incorporación al periódico El Dictamen en enero de  1974 donde, días más tarde contacté con él para entrevistarlo sobre el fuerte rumor que corría en cuanto a su aspiración de ser precandidato a alcalde de la ciudad y puerto, así como –aprovechando la recta-- otros detalles relacionados con su trayectoria en el beisbol de México y Ligas Mayores de Estados Unidos.


Sin embargo, mucho más cercana mi relación con él fue a partir de que a expresa solicitud una mañana en un tradicional café al que solía acudir, aceptó, ya siendo alcalde, que realizara mi servicio social en el Área de Prensa y Relaciones Públicas del Ayuntamiento como estudiante de la Licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana.



Una torre de un edificio  Descripción generada automáticamente

Incluso, tras concluir el servicio e ir a su oficina para agradecer el apoyo dado, me dijo "tu no te vas; tú te quedas", designándome subdirector de esa área donde la compañera de El Dictamen y colega Teresita Sánchez Niño era la directora.


La amiga Soledad Ricarte fue la fotógrafa oficial de su periodo de tres años.


Por supuesto, imposible olvidar las charlas que con frecuencia teníamos ya en las tardes-noches en su oficina de la presidencia en el Palacio Municipal, dándome siempre luz verde para compartir en mi columna los detalles que me contaba.


Y, por supuesto, tanto en giras de trabajo y después ya como presidente de la Liga Mexicana de Beisbol, siempre tuvo gran disposición hacia mi persona con excelentes comentarios… y sus clásicas bromas jarochas.


¡Servido, mi Oscar!


Ok.


Gracias, Ingeniero Padilla Dávila; gracias, Edgar Quintero.


Tengan buen día.