¡No será fácil ser alcalde de Cajeme!

Vertiente mayo 13 2021.


¡No será fácil ser alcalde de Cajeme!.- Los tiempos son diferentes y el principal compromiso de los aspirantes girará en defender a sus representados.- No quedarse callados ante abusos de poder, y utilizar, de ser necesario, la resistencia civil para enfrentar imposiciones ciegas.


Bernardo Elenes Habas


Se percibe que la contienda electoral por la presidencia municipal de Cajeme, no será entre dos candidatos. Y que no será nada fácil.


Esto no se debe, precisamente, al gran número de aspirantes a tan importante cargo público, donde en realidad son diez los pretensos, porque debe de incluirse al arquitecto Heliodoro Montoya, quien le apuesta a que los electores utilicen el espacio en blanco de las boletas, para votar por un candidato no registrado oficialmente, de acuerdo a los protocolos del IEE, pero sí vigente en la memoria y el sentimiento popular.


Las campañas que realizan aquellos que buscan convertirse en alcaldes o alcaldesas, les han ido mostrando en sus recorridos y reuniones, que no toda la ciudadanía está con ellos. Que hay escepticismo, rechazos, ideas políticas y sociales diferentes a las que vienen sembrando los abanderados de agrupamientos partidarios, de carriles independientes, de institutos que se la juegan solos, o como el caso del arquitecto Montoya, esperando que la conciencia de los cajemenses despierte.


Quizás, el debate programado para el sábado 15 de mayo, permita a los electores conocer la hechura, el aplomo, capacidad de respuesta, manejo de lenguaje, consistencia de proyectos y el sustento con que pretenden impulsarlos, por parte de quienes aspiran llegar a la sede de la alcaldía de 5 de Febrero e Hidalgo. 


Y, ojalá les alcance el tiempo del foro para sus exposiciones. Porque siendo tantos, se verán restringidos en su turno a la palabra. Aunque, después de todo, las familias tienen muy claros sus anhelos, y éstos se traducen en los proyectos que pudiera convertir en realidad el elegido o elegida llegando a la alcaldía, tales como su disposición, valentía, estrategias para pacificar Cajeme, impedir que la ciudad continúe convirtiéndose en un camposanto. Asimismo, entrarle con fe, de tiempo completo, sin distraerse en calenturas políticas a la dignificación de los servicios públicos. Abrir necesarios cauces para la inversión y su consecuente generación de empleos. Rescatar micro, pequeñas y medianas empresas que sucumbieron a causa de la pandemia y la frialdad de un gobierno federal que se negó a escuchar los gritos desesperados de auxilio de emprendedores, quienes con dignidad de sonorenses no procuraban dádivas, sino créditos urgentes. Salir, asimismo, en defensa de la actividad primaria del Municipio que sufre, también, el abandono de apoyos federales que se conjugaría en desastre con la pronosticada sequía. No cerrar los ojos para la atención a la salud, educación, deporte, cultura. Y jamás ignorar un cáncer social que destruye a la juventud, convirtiéndola en batallones de sombras que caminan diariamente hacia la locura y la muerte, por efectos corrosivos de las drogas.




 Los cajemenses querrán escuchar no solamente discursos. Aproximaciones de solución. Metáforas de campaña. Sino proyectos madurados, listos para ponerse en marcha, debido a que el fuego quema la paz de las familias, no les permite vivir tranquilas, porque con el alma enferma es imposible soñar…


Quizás el próximo presidente municipal de Cajeme, salga de entre Anabel Acosta, Abel Murrieta, Rodrigo Bours, Javier Lamarque. Quizás.


Pero debe admitirse, con honestidad, que ninguno de ellos tiene el triunfo seguro. Que deberán esforzarse con su participación durante el debate para demostrar que podrán con esa gran tarea; y rubricar con entrega profunda su decisión de reconstruir el lastimado tejido social de Cajeme, luchando contra autoritarismos, cacicazgos, imposiciones, caprichos federales. Comprometer capacidades y voluntad para no cruzarse de brazos y quedarse callados ante abusos de poder. Y de ser necesario, dejar claro que no dudarían en utilizar como arma, además de las leyes, la resistencia civil cuando los derechos políticos, sociales, económicos, morales, humanos de los cajemenses sean violentados.


Los tiempos que se viven exigen valor, voluntad, entrega para conducir con bien a un pueblo trabajador, digno, con historia y raigambre.


De ahí que su próximo representante, deberá tener la humildad de jurar además de cumplir y hacer cumplir las leyes, que luchará con toda su fortaleza humana, para contrarrestar el incendio que amenaza convertir en cenizas y humo la democracia…


Le saludo, lector.