Campañas: la recta final

Campañas: la recta final
Bulmaro Pacheco

Domingo 18 de abril de 2021
 
Entra de lleno el mes de abril y avanza la segunda etapa de la campaña de los candidatos a la gubernatura de Sonora.
La primera etapa fue de conocimiento de los candidatos. Una etapa difícil y complicada porque ante la pandemia los eventos de campaña no pudieron realizarse de forma masiva y directa con la gente, como se hacía antes.
 

La segunda etapa que durará todo el mes de abril será seguramente la de las propuestas y la de los debates programados por la autoridad electoral. Por ahora los candidatos se encuentran recorriendo la entidad haciendo todo tipo de compromisos, reconociendo la problemática y captando las demandas de la gente.
 
La tercera etapa, que será la recta final, vendrá en el mes de mayo y seguramente estará enfocada a motivar la intención de voto de los casi 2.2 millones de votantes acreditados en la lista estatal, y tratar de convencer a los votantes que por ahora permanecen indecisos.
 
También se buscará darle una sacudida a la indiferencia de una parte de los votantes, que provocaron en 2018 que Sonora quedara en el último lugar nacional en participación electoral (51 %), comparado con entidades como Yucatán y Tabasco con cifras por encima del 70 %.
 
Será la etapa más complicada y quizá la que más dé la nota por la cercanía con el domingo 6 de junio y por las estrategias que cada uno de los candidatos acredite ya con informes más claros sobre la intención de voto y los sondeos, que seguramente se darán a conocer por esas fechas. Sorpresas ha habido y entre las más impactantes esta la cantidad de candidaturas registradas en los principales municipios: Diez candidatos municipales en Guaymas (una independiente), nueve en Cajeme (un independiente) y ocho en Hermosillo.
 
Además, se han presentado algunos factores dominantes en estos tiempos políticos, inéditos para Sonora: algunos por los efectos de la pandemia, otros por la abundancia de partidos y unos más por la liberalización de las decisiones políticas individuales en relación con los partidos políticos, sumada a la casi extinta disciplina partidista y la débil vigencia de normas estatutarias en la vida interna de los partidos.
 
También por la crisis de la figura de "candidatos independientes", que disminuyeron sensiblemente en Sonora ante el rigor de los requisitos legales, los plazos, los costos y las limitantes de la pandemia para presentar las firmas, y las debilidades de las izquierdas, que por ahora permanecen disminuidas en representación y candidaturas y ajenas a la vida partidista. La izquierda en Sonora podrá estar en otras partes, sea la academia o la sociedad civil, pero no en los partidos políticos. Veamos:
 
1.- El Transfuguismo. Como nunca se ha registrado el traspaso de militantes de un partido a otro. Morena y su candidato al gobierno estatal han sido quienes más han cabildeado de tiempo atrás para convencer disidentes, incluidos algunos de muy alto nivel. Para eso no han escatimado en ofertas y compromisos; principalmente espacios políticos, recursos económicos y expectativas de futuro. Algunos cayeron en ese juego y ahora andan de candidatos, no para ganar, sino "para lo que se pudiera ofrecer" para apoyar a Morena y sus candidatos.
 
2.- En Morena han levantado mucho de lo que su propio candidato a la gubernatura llamara alguna vez "cascajo", con predominancia de militantes de los partidos que a cada rato han señalado como los causantes de las crisis de México (El PRI-AN, dicen).
 
Por otra parte, la alianza PAN, PRI y PRD dejó varias heridas sin sanar en algunos municipios y distritos y algunos militantes han emigrado para apoyar a Morena. Otros militantes tradicionales del PRI se pasaron a Movimiento Ciudadano y a Redes Sociales Progresistas. Mal menor y sin comparación con lo que pasó en Morena, afirman sus dirigentes.
 
Porque en Morena la crisis fue mayor en la selección de candidatos municipales, sus militantes más conspicuos no toleraron que se postularan arribistas de otros partidos, y algunos de los alcaldes que no lograron la candidatura para la reelección generaron conflictos y tensiones internas que tendrán su costo electoral.
 
3.- La Feria del empleo. Como nunca se ha registrado un incremento de candidatos "a modo", utilizados por Morena y sus aliados, con el fin de restarle votos a los candidatos de la Alianza PAN-PRI-PRD.
 
Cuando menos dos candidatos a la gubernatura y varios aspirantes a presidencias municipales (las de mayor tamaño) se han prestado —viniendo del PRI o el PAN— a postularse por otros partidos con el fin de debilitar a los candidatos de la Alianza Va por Sonora. ¿Qué les habrán prometido para hacerlos llegar a esa ignominia y sabiendo que no pueden ganar la elección? ¿O estarán ya vacunados contra el ridículo?
 
4.-En Morena no han dejado de citar encuestas donde se auto adjudican ventajas que —al parecer— solo existen en su imaginación.
 
Se trata de una estrategia ya muy utilizada y conocida, que busca enviar un mensaje y señales a los indecisos para motivar y tratar de convencer de que la batalla ya está ganada y que no tienen otra alternativa que sumarse al que lleva la delantera. El recurso no es nuevo, hay muchos casos en los que esa estrategia ha fallado y más ahora que las encuestas no se han realizado en condiciones normales, quedando la duda sobre los verdaderos sentimientos de una población confinada en sus casas y sobre lo que realmente piensan de las crisis económica, de salud y seguridad mal manejadas por el gobierno federal y su partido.
 
Aparte, las campañas distan de ser iguales. Por una parte un candidato sobre protegido por guardias de seguridad, rodeado de oportunistas, (casi todos tripartidistas) y con un discurso que no va al fondo de los problemas reales de la gente porque se ha concretado a ofrecer que —de llegar al poder—, solo va a expulsar a los mercaderes del templo como su oferta principal. Nada dice del ama de casa preocupada por los precios de la comida, del mecánico, del chofer, del peluquero, del pequeño empresario, del ganadero y los maestros preocupados por sus vacunas y el regreso a clases entre otros. Un discurso anclado en el pasado y con un diagnóstico equivocado de la realidad sonorense.
 
Del otro lado un candidato que ha rebasado las expectativas con propuestas concretas y viables para cada segmento de población.
 
Sus eventos de campaña han rebasado los cálculos de los organizadores —que, a diferencia del otro, son mayoría los asistentes que viven en los pueblos — sobre los acompañantes y no utiliza tanto aparato de seguridad para comunicarse con la gente.
 
¿Qué ofrece Sonora a 47 días de la elección?: Un clima político no tan violento como el de otras entidades; Una autoridad estatal (a diferencia de la federal) que se ha mantenido al margen del proceso y una autoridad electoral no tan cuestionada y con los problemas financieros denunciados en días pasados ya —según se sabe— resueltos; candidatos y partidos políticos trabajando en campañas organizadas a lo largo y a lo ancho del estado con ofertas electorales para cada caso.
 
¿Será eso suficiente para que ganemos todos? Ojalá.
 
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