Desabasto y daltonismo social 

No solo café

Azalea Lizárraga C.


Desabasto y daltonismo social 

Ilustrativa y amena charla del Dr. Luis Becerra Hurtado, subdirector médico del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de Sonora, ISSSTESON, con los integrantes del Grupo Conrapunto10 -y yo de colada- sobre el proceso general de vacunación contra el coronavirus y las estrategias implementadas en nuestro estado para lograr la mayor cobertura posible.

Una relatoría interesante de la guerra biotecnológica de los principales países productores de las diversas vacunas que hoy se manejan en el mundo (Pfizer, Moderna, Sputnik, AztraZeneca, CanSino, etc) y que con una eficacia general que va desde el 50 al 95% proveen una inmunidad suficiente para que no se presenten síntomas graves y, hasta ahora, con un 0% de letalidad entre la población vacunada.

Los mexicanos pasamos de la euforia por la llegada de la vacuna, al ser de los países favorecidos inicialmente por la emergencia sanitaria, a la histeria colectiva por el desabasto de la misma y lo que se considera el tortuguismo de las autoridades de salud para llevar a cabo el proceso. 

Demasiados involucrados en el mismo, aparte del personal de salud requerido, está hoy la Guardia Nacional, para resguardar las vacunas ante posibles actos vandálicos; se suman también los Servidores de la Nación, cuya presencia ha sido muy cuestionada, pero que en Sonora tienen la tarea de cotejar las listas oficiales aprobadas de antemano.  Más nos intriga entonces el cómo el alcalde de Caborca logró eludir tales controles y ser vacunado prioritariamente.

Respecto a la demora en el proceso, habría que aclarar que con la orden de Donald Trump, de prohibir a la industria farmacéutica la exportación de las vacunas producidas en su país (Pfizer, Moderna y Janssen), los mexicanos, no obstante ser sus vecinos, sufrimos el desabasto consecuente, sobre todo de Pfizer, que fue elegida para la vacunación del personal de salud de primera línea y que hoy enfrenta demoras en la administración de la segunda dosis, provocando con ello un cierto dejo de alarma entre los así afectados.  

Afortunadamente, la llegada de las vacunas AztraZeneca de Reino Unido, la Sputnik de Rusia y la Cancino de China-Canadá, permitió la reactivación del esquema nacional de vacunación en nuestro país para continuar con la vacunación del personal del sector salud como población prioritaria e iniciar con la de mayor riesgo, representada por los adultos de" juventud acumulada", mayores de 60 años y con problemas crónico-degenerativos que los hacen ser más susceptibles al contagio con coronavirus y presentar mayor porcentaje de letalidad y mortalidad al padecer covid 19.

Sabemos que lo ideal sería quedarnos en casa. Pero ante la urgencia de reactivación económica en el país, cada día son más las voces de gobernadores que gestionan la compra de vacunas por parte de las entidades federativas para ayudar a acelerar el proceso y la implementación de estrategias que se adaptan y complementan los esquemas nacionales.

Sonora no es la excepción y la gobernadora Claudia Pavlocich, en su calidad de presidenta de la Conago y por iniciativa propia, así lo ha hecho ante el gobierno federal; el mayor obstáculo ha sido hasta hoy el desabasto global en la producción y venta de las vacunas.

Por lo pronto, en nuestro estado, ha girado órdenes precisas para que todo el sistema estatal de salud, tanto público como privado, se convierta en centros de vacunación y se sigan los controles estrictos respecto de las prioridades de la población a vacunar, iniciando, obviamente, con aquellos que presentan mayor riesgo de contagio y letalidad.

Si las cosas salen bien, estaremos avanzando en el objetivo de contar con una inmunidad colectiva (también llamada de manada o de rebaño, pero como que se me enronchan esos términos), y lograr así un mayor control de la epidemia. Por lo pronto, al ritmo de vacunación que llevamos, nos alejamos cada día más de ello. Por ejemplo, Estados Unidos está a 280 días de lograrlo, México se espera lo hará en 1,382 días, lo que es preocupante, pero si nos comparamos con otros países latinoamericanos, estos enfrentan escenarios más dramáticos, como Argentina, que ronda en los 3,181 días, según datos que genera diariamente el sitio timetoherd.com.  

Y eso que no estamos considerando que la semana santa está a la vuelta de la esquina. Que Santa Cachucha nos encuentre confesados.

¿Ya ve porqué nos urge la apertura de la frontera con Estados Unidos? Cierto que extrañamos la Ross o el Wallmart, pero seguro es que pronto los gringos estarán ofreciendo la vacuna en clínicas particulares y farmacias minoristas. Lo ideal sería poder vacunarnos lo más pronto posible porque el virus llegó para quedarse y con las mutaciones virales que ya están surgiendo en otros países, con la llegada del siguiente invierno estemos expuestos a nuevos contagios. Así que vaya incluyéndolo en su esquema de vacunación anual.

Coincidimos con el Dr. Becerra en su apreciación de que tal parece que los sonorenses padecemos daltonismo social, en cuanto a interpretar el semáforo de riesgo se trata. Pregunta obligada: ¿será por ignorancia?, ¿factores socio-económicos apremiantes?, o ¿porque el valemadrismo es ya parte de nuestra idiosincrasia?

Usted, estimado lector, tiene la última palabra. 

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@Lourdesazalea