¿La alianza PRI, PAN, PRD es una emergencia?

Vertiente enero 08 2021.

¿La alianza PRI, PAN, PRD es una emergencia?.- ¿Y sí la sociedad la apoya, vota por ella, pero exige que continúe como un gran partido en el futuro?.- Se viven otros tiempos y otras formas de hacer política.- Sonora y Cajeme, tiene casos emblemáticos de cuando las batallas eran PRI contra PRI.

Bernardo Elenes Habas

Sin duda, se viven otros tiempos en la forma de hacer política electoral.
Dichos procesos dejaron de obedecer al rígido esquema autoritario de candidatos, ciudadanía, corporativismo, sumisión de liderazgos a caprichos de partidos, grupos poderosos y caciques. Resaltando solamente PRI y PAN.
Sonora y Cajeme, tienen testimonios memorables de la forma en que se imponían postulantes, generándose luchas encarnizadas por lograr candidaturas y luego el poder público.
Esas batallas se protagonizaban, primero, al interior de los institutos políticos, sus notables, su militancia, principalmente en las vísceras del PRI, las que se prolongaban hacia las campañas, contra grupos integrados por gente resentida del mismo tricolor.
La entidad vivió, en 1967, los sinsabores y sobresaltos de la sucesión gubernamental en las entrañas del PRI, entre quienes aspiraban a relevar en Palacio de Gobierno a Luis Encinas Johnson, entre ellos Faustino Félix Serna, Enrique Cubillas y Fausto Acosta Romo.
Las luchas fueron consistentes y constantes, con hechos de sangre, vejaciones y desaparecidos, cuentan las crónicas de esa época, en la que participaron, además de grupos políticos, estudiantes de la UNISON, y un frente de guardias, a las que el periodista Bartolomé Delgado de León bautizó como "La Ola verde", porque era el color distintivo de los sombreros que utilizaban.
Finalmente, después de tantos disturbios y sobresaltos, don Faustino se convirtió en gobernador para el periodo 1967-1973, sobresaliendo con una labor constructiva y de desarrollo en favor de la entidad.
El otro caso señero, también con núcleo en las siglas del PRI, sucedió en Cajeme en 1958, cuando René Gándara Romo cubría el último tramo de su administración municipal.
El Revolucionario Institucional, utilizando su fuerza y dominio corporativo, nominó candidato a la alcaldía al agricultor Gabriel Gallegos Campoy. Pero al  interior del mismo instituto y desde la CTM, brotaba inicialmente un movimiento de obreros y campesinos apoyando la candidatura de Rafael Contreras Monteón El Buqui.
El PRI, sus dirigentes, sopesaron la fuerza que alcanzaba el "Movimiento Contrerista", como se le dio en llamar, y buscaron desactivarlo luego de dialogar con el precandidato opositor, comprometiéndose a cambiar de abanderado porque Gallegos Campoy no era del agrado de los cetemistas.
Se logró el acuerdo. Y, efectivamente, el tricolor nominó a Gilberto Oroz Valenzuela, esperando que las acciones de campaña se normalizaran. Sin embargo, El Buqui continuó en la lucha, bajo el argumento de que las fuerzas de los trabajadores no permitieron que se les cancelara el derecho a tener candidato.
Ciertamente el Movimiento Contrerista había crecido en unas semanas, logrando el apoyo de la ciudadanía en general, lo que obligó al PRI a desconocer a los líderes y afiliados de la CTM como integrantes del Revolucionario Institucional. Pero esa acción fue un detonador para que los conteristas, que eran la gran mayoría de cajemenses, crearan un nuevo instituto político para impulsar a Contreras Monteón: el Partido Democrático de Cajeme.
Llegó el día de las elecciones -6 de julio de 1958-, con apabullante concurrencia a las urnas por parte de hombres y mujeres que apoyaban al Buqui. Surgió la violencia ante casos de robo de urnas, casillas reventadas, y hubo derramamiento de sangre en la persona de Pascual Acuña Gallegos, abatido por un soldado en la casilla número 10, ubicada en la calle 5 de Febrero, frente al Hotel Kuraica.
El triunfo, indudablemente, había sido para Contreras. Pero el Congreso del Estado atrajo las elecciones por la violencia suscitada. Se optó por rebasar a los Candidatos Rafael Contreras y Gilberto Oroz, nombrando un Consejo Municipal que fue presidido por J. Encarnación Chávez.
Ahora, pues, son otros tiempos.
Las elecciones del 2018 que dieran un triunfo arrollador a Andrés Manuel López Obrador y a su plataforma Morena, marcaron nuevos rumbos, porque los otrora poderosos partidos PRI y PAN quedaron aniquilados.
Hoy esas siglas buscan construir formas para enfrentar una realidad innegable, porque principalmente están rehaciendo su credibilidad ante la sociedad en general y, han comprendido la magnitud del enemigo a vencer que es Morena, cuya bandera se sustenta en la popularidad de AMLO.
Por eso han decidido dejar atrás prejuicios ideológicos, creando una coalición que quizás –dependiendo de los candidatos y las campañas- les dé resultados, lo que los obligaría ante los electores que los apoyen, a definir un nuevo trazado político en el país y no volver a sus documentos básicos, sus declaraciones de principios antiguos, una vez logrado triunfos; sino comprometiéndose a lo que pareciera imposible: Crear un nuevo partido de grandes magnitudes, colocando sus documentos básicos dentro de una nueva realidad política y social.
Los resultados del 6 de junio próximo, permitirán reconocer en este importante proceso, la esencia del pensamiento democrático de la sociedad y la respuesta de los institutos políticos:
¿Qué quiere la ciudadanía, porqué quiere, y a quiénes quiere?
Le saludo, lector.