Japón reta a ecologistas; reanudará caza comercial de ballenas

Tokio, 27 de diciembre de 2018.- Japón anunció este miércoles su retirada de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) con el objetivo de reanudar la caza comercial el próximo julio, desafiando a los defensores de los cetáceos 30 años después de haber puesto fin a esa práctica, al menos oficialmente.

En realidad, Japón nunca dejó totalmente de cazar ballenas, sirviéndose de un punto de la moratoria de 1986 que autoriza la captura de esos animales para la investigación.

Pero ahora retomará públicamente la caza con propósitos comerciales, como ya hacen Islandia y Noruega.

Las críticas no han tardado en llegar. El gobierno australiano se dijo extremadamente decepcionado y exhortó a Japón a reconsiderar su posición.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores neozelandés, Winston Peters, envió a Tokio un mensaje similar, criticando una práctica anticuada e inútil.

El ministro de Medio Ambiente de Brasil, Edson Duarte, cuyo país albergó en septiembre la reunión más reciente de la CBI, lamentó la decisión de Japón, que ignora la posición mayoritaria de los países y representa un gran retroceso.

Sin embargo, Japón se abstendrá de cazar en aguas de la Antártida o en el hemisferio sur, precisó el representante del ejecutivo, Yoshihide Suga, en una rueda de prensa.

La caza estará limitada a las aguas territoriales y a la zona económica exclusiva de Japón, conforme a las cuotas de captura calculadas según el método de la CBI para no agotar los recursos, aseguró.

El gobierno japonés prevé que la retirada se haga efectiva el próximo 30 de junio.

Suga justificó la decisión por la ausencia de concesiones por parte de los países únicamente comprometidos con la protección de las ballenas, y ello, pese a que elementos científicos confirmen la abundancia de ciertas especies de ballenas, según él.

Un desacuerdo evidente apareció durante la pasada reunión de la CBI, explicó.

Esta instancia rechazó en ese momento el texto presentado por Japón, llamado El camino a seguir.

Éste pretendía poner en marcha una doble vía dentro de la CBI, una organización con 89 países miembros, para incluir la preservación y la caza comercial de ballenas. Esta última habría sido gestionada por un comité de la caza de ballenas sostenible.

La propuesta habría puesto fin, además, a la moratoria impuesta a esta actividad en 1986, que Japón firmó. Pero los países defensores de las ballenas, con Australia, la Unión Europea y Estados Unidos a la cabeza, rechazaron el texto nipón, con 41 votos contra 27, lo que provocó la salida de Japón de la CBI.

Una retirada no es la mejor opción, pero es preferible para lograr nuestro objetivo principal que es retomar la pesca comercial, señaló Hideki Moronuki, un responsable de la Agencia de Pesca de Japón.

Nación pirata

El gobierno japonés abre así un nuevo frente entre los detractores y los defensores de la caza de cetáceos, que los japoneses, especialmente los más nacionalistas, consideran como una importante tradición nipona.

Varios miembros del Partido Liberal Demócrata, formación conservadora del primer ministro Shinzo Abe, defienden la riqueza de esta cultura, según las palabras de Suga. Esperamos que esta decisión permita transmitirla a la próxima generación, señaló.

Las organizaciones ecologistas no tardaron en reaccionar, condenando la noticia.

Está claro que el gobierno intenta hacer llegar este anuncio de forma discreta, a finales de año, lejos de los focos de los medios internacionales, pero el mundo no es tonto, comentó Sam Annesley, de Greenpeace Japón.

La asociación estadunidense Humane Society International (HSI, por sus siglas en inglés) lamentó, por su parte, que el archipiélago se convierta en una nación pirata de caza de ballenas.

La organización no gubernamental Sea Shepherd consideró de forma paradójica que la decisión de Japón era una buena noticia para las ballenas.

Según esta organización, que suele denunciar a los balleneros orientales, Japón dejará de cazar en la zona protegida del océano Antártico bajo un pretexto científico y su retirada de la CBI permitirá a este organismo crear una nueva zona protegida en el Atlántico Sur.

Nos alegramos que se termine la caza de ballenas en la zona protegida del océano Antártico, afirmó Paul Watson, el fundador de esta organización, en un comunicado.

Japón, precisó la HSI, es el mayor contribuyente financiero de la Comisión Ballenera, que deberá remplazar su parte de los fondos.

La pasada temporada, los pescadores nipones mataron cerca de 600 ballenas en concepto de expediciones científicas, en la Antártida y en el Pacífico. A pesar de esta razón oficial, la carne del cetáceo suele ir a parar a las pescaderías.


Fuente: AFP