Científicos de la UABCS descubren nueva especie de anémona de mar

Por Joel Cosío

La Paz, Baja California Sur. 31 de octubre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- Cuando Polet Yamaly Barragán Marín llegó desde Perú al estado mexicano de Baja California Sur, para estudiar el programa de maestría en ciencias marinas y costeras (Cimaco) de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), jamás imaginó que descubriría un nuevo género y especie de anémona de mar.

Bautizada como Tenactis riosmenai, en homenaje al botánico marino mexicano Rafael Riosmena Rodríguez (1966-2016), la anémona fue identificada recientemente por investigadores de la UABCS.

Si bien le habían advertido que en San Juan de la Costa, el lugar que exploraría dentro de la bahía de La Paz, había muchas probabilidades de que encontrara organismos desconocidos, no fue hasta que en el laboratorio del Museo de Historia Natural de Nueva York, en el que se encontraba realizando una estancia académica con la especialista en anémonas de mar, la doctora Estefanía Rodríguez, curadora de zoología de invertebrados de la colección del museo, empezaría a percatarse de que la anémona tenía características taxonómicas diferentes a la de especímenes documentados alrededor del mundo.

"Examinándola, reaccioné con un "¡Oh, esto es súper raro! ¡Distinto a lo normal!". Empezamos a compararlo con otras especies que tenían características similares y nos dimos cuenta que era algo diferente, un nuevo género", rememoró Barragán Marín el momento en que analizaba la Tenactis riosmenai. 

Lo primero fue recorrer la zona marina de San Juan de la Costa, bucear en los sitios rocosos, hurgar entre grietas y levantar cada roca en busca de anémonas de mar porque, a diferencia de los especímenes del Indo pacífico y el Caribe, en el golfo de California las anémonas son de una talla más pequeña. 

"Las anémonas de mar, a diferencia del Indo Pacífico y el Caribe, no son tan grandes ni vistosas, tenemos que voltear piedras y buscarlas entre grietas", ratificó Barragán Marín.

La recolección de la anémona de mar pasó por un proceso complejo, debido al manejo sutil y preciso que requiere el organismo, para evitar que llegue a contraer su cuerpo.

Después de separar la anémona del sustrato marino, al que está unida en estado natural, para disminuir el estrés provocado por esa alteración, se le aplicaron cristales de mentol, relajando los pólipos del organismo y facilitando su manejo posterior, mediante la fijación con alcohol y/o formol.

De esta forma, la anémona de mar fue preparada para ser sometida a un examen histológico.

"Son como si fueran una bolsita, con un agujero en la parte superior y pequeños tentáculos. La anatomía es muy simple y si se contrae, es muy difícil trabajar con el organismo. Con las anémonas trabajamos la parte histológica, que es hacer cortes muy delgados y analizar la parte interna", ejemplificó Barragán Marín.

Las anémonas de mar son animales bentónicos que se adhieren al sustrato marino, como arena, rocas y corales. Tienen una simplicidad morfológica al ser organismos de nivel tisular —se logran diferenciar por el tipo de tejido celular—; no obstante, tienen una historia evolutiva antigua, en la que sus miembros poseen diversas estrategias de vida.

"Las anémonas de mar tienen muy pocas características externas que ayuden a diferenciar una especie de otra, se requiere examinarlas internamente y a nivel celular, en el proceso de identificación".

Las anémonas de mar se encuentran entre los miembros más diversos y exitosos de la clase Anthozoa y subclase Hexacorallia, que se encuentra en todos los hábitats bentónicos marinos, en todas las profundidades y latitudes. Los especialistas estiman que existen más de seis mil especies de anémonas de mar.

"Normalmente, este grupo de organismos tiene seis tentáculos y/o múltiplos de seis, pero la Tenactis riosmenai tenía 20, es decir, múltiplos de cinco, por tanto se salía de regla. Entonces comenzamos a analizarla por dentro y nos dimos cuenta que no solamente era una nueva especie, sino un nuevo género", destacó Barragán Marín.

Sin duda, el éxito ecológico de las anémonas de mar se ve facilitado por su propensión a entablar relaciones simbióticas con otros animales, incluidos cangrejos ermitaños, moluscos y peces.

Potenciales bioindicadores de los ambientes marinos
De acuerdo con el estudio, que forma parte del Programa de Investigación para la Conservación de la Fauna Arrecifal de la UABCS, coordinado por el profesor investigador de la institución, el doctor Carlos Sánchez Ortiz, en el proyecto de investigación taxonómica recolectaron organismos de la zona intermareal y submareal de ocho localidades del golfo de California y costa occidental de la península de Baja California.

Derivado de este, documentaron nuevas especies de anémonas de mar en el Pacífico mexicano; registraron un incremento de 30 a 38 especies; además describieron dos géneros y especies nuevas, en el golfo de California.

"El grupo de anémonas de mar es el más difícil de estudiar, porque lleva un tiempo preservarlo en una morfología en que no se contraiga el tejido, aparte tienes que hacer cientos de cortes histológicos de microestructuras que hacen de esta una labor titánica; para estudiarlas tienen que gustarte realmente. Es importante destacar que el trabajo que realiza Yamaly es un reflejo del éxito de los programas de intercambio, posibles con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)", mencionó Sánchez Ortiz, quien además es candidato al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Conacyt.

Las anémonas de mar transfieren materia y energía de la columna hacia el bentos; asimismo, mantienen relaciones simbióticas con microalgas, esponjas, cangrejos, camarones y peces, entre otras especies.

Al ser animales longevos y vivir aproximadamente 100 años, son utilizadas como bioindicadores del medioambiente, ya que tienen la capacidad de acumular metales pesados como el mercurio, cobre, cadmio, níquel y zinc.

"En la medida que demos a conocer las especies nuevas a la sociedad, ayuda a contribuir en la conciencia de la importancia de tener y respetar la naturaleza. La labor no solamente es descubrir una especie y ya, sino socialmente podemos valorar más lo que tenemos, para las futuras generaciones", mencionó Sánchez Ortiz.

"En el sur de la península de Baja California, en general no es tan relevante la abundancia de anémonas de mar, conforme nos movemos al norte, empezamos a ver una gran abundancia de estos animales, incluso paredes llenas de anémonas y, si no sabemos los nombres de estas especies, difícilmente podremos describir esas paredes. Ahora, con eventos de calentamiento y tropicalización, hemos observado que en donde antes había paredes de anémonas de mar, ahora no hay. Entonces, ¿cómo puedo medir la tropicalización si no conozco las especies? Este hubiera sido un buen indicador de cambio, pero como no conocemos estas especies, se perdió esa información", explicó.

La taxonomía es la base para cualquier estudio biológico, ecológico o genético, pues esta disciplina ofrece una clara noción de la biodiversidad del mundo y, sin ella, no sería posible asegurar la identidad del organismo en cuestión.