Mensaje del presidente nacional del PAN, Damián Zepeda Vidales

Ciudad de México, 11 de agosto de 2018.- Mensaje del presidente nacional del PAN, Damián Zepeda Vidales, durante la Sesión Ordinaria del Consejo Nacional del PAN, llevada a cabo en el Comité Ejecutivo Nacional.


Estimados miembros del presídium, con su permiso.

Compañeras y compañeros consejeros.

Fieles a ocho décadas de tradición deliberativa hoy estamos aquí los integrantes del máximo órgano consultivo de nuestro partido para dialogar, escuchar y debatir en aras de buscar lo que sea mejor para Acción Nacional y para México.

No hay democracia sin diálogo y no hay diálogo sin conclusiones que conduzcan a la acción.

Yo estoy convencido que de este Consejo Nacional habrán de salir lineamientos claros y precisos que a partir de un diagnóstico correcto guíen el esfuerzo institucional de nuestro partido de cara al futuro.

Los tiempos difíciles son también tiempos de grandes oportunidades, hay dos maneras de reaccionar frente a una situación que no nos gusta.

Una, por medio de la lamentación, que conduce a la parálisis y al enfrentamiento.

Otra, aceptando los retos y enfrentándolos con decisión.

Los invito, compañeros y compañeras, a que escojamos el segundo camino.

No exagero si califico a este Consejo Nacional como un acontecimiento histórico, en la nueva hora de México las definiciones que tome el Partido Acción Nacional traerán consecuencias de enorme envergadura para nuestra nación.

Expresémonos sin cortapisas, digámoslo lo que tengamos que decir, sin más límite que la necesaria tolerancia con los puntos de vista de los demás compañeros.

El debate ilustra y la pluralidad enriquece y este Consejo es reflejo de las diferentes expresiones y la multiplicidad de voces que enaltecen nuestra unidad.

Hace dos años, después del mayor éxito electoral en la historia del PAN en elecciones locales, cuando en una sola jornada electoral ganamos siete gubernaturas, en este mismo Consejo Nacional se dijo que todo resultado electoral, victoria o derrota, era multifactorial y que debía ser tomado con cautela, puesto que ni el triunfo nos debe de ensoberbecer ni la derrota nos debe de desmotivar. En política, lo sabemos bien todos nosotros, nada es para siempre. 

Cualquier análisis que se haga del resultado electoral debe partir del amor por nuestro partido y por México. Hagamos una reflexión, por supuesto, crítica, pero siempre constructiva. 

El pasado 1 de julio fuimos testigos de un fenómeno sociológico cuyas causas son muy profundas, muchas actuales, pero también otras que vienen de muchos años atrás. 

Hay una crisis innegable en nuestro sistema político. Existe la percepción de una transición que fracasó, a eso hay que añadir el enojo real hacia un gobierno ampliamente rechazado por los ciudadanos, con uno de los índices de aprobación más bajos en todo el mundo democrático. 

Esta dirigencia está por supuesto muy consciente de su alta responsabilidad en el pasado resultado electoral. No sólo estamos abiertos a una reflexión serena y de fondo sincera y perspicaz, sino que la motivamos sin autocomplacencias, pero también sin autoflagelaciones. 

Estamos seguros que sin duda hubo cosas que se pudieron hacer mejor, sin duda alguna, otras que no se hicieron y muchas más que no se debieron hacer. 

Todo el que actúa corre el riesgo de equivocarse, pero el que no actúa con toda seguridad se equivocará por omisión. 

Lo que sí quiero dejar muy claro aquí en este Máximo Órgano Consultivo del Partido Acción Nacional es que todo lo que hicimos, lo hicimos de buena fe, pensando en lo que era mejor para el partido y para México. 

Jamás escatimamos esfuerzos ni trabajo para llevar a todos los lugares de nuestro país nuestro mensaje de cambio y de esperanza. Se puso todo en esta elección, incluyendo el riesgo de perder la libertad personal. 

Estuvimos en todos los estados, en cientos de municipios, en los medios de comunicación, en los programas de debate, en las universidades y en las plazas públicas. Hubo cosecha a esa semilla de cambio sin duda alguna, pero fueron otros los que la recogieron. 

Los resultados a nivel nacional, por supuesto no fueron los que esperábamos, pero eso no quita el gran mérito del trabajo que hizo cada candidato y candidata a una alcaldía, a una diputación local, a una diputación federal, a una senaduría, a todos los puestos de elección popular. 

A pesar de esto ganamos alcaldías y capitales y ganamos gobiernos estatales, donde no tengo ninguna duda que tendremos gobiernos humanistas, honestos, de resultados que nos van a permitir recuperar la confianza de los ciudadanos. 

Quiero reconocer hoy aquí a Diego Sinhue Rodríguez, próximo gobernador de Guanajuato, que recogerá la estafeta de más de un cuarto de siglo de excelentes gobiernos humanistas en ese estado. 

También quiero reconocer a Mauricio Vila, próximo gobernador de Yucatán, quien recupera para el PAN un estado en donde forjó muchas de sus más grandes luchas históricas. 

Y, por supuesto, todo el reconocimiento a quien será la primera gobernadora emanada de Acción Nacional, nuestra querida Martha Érika Alonso, del estado de Puebla. Gracias, Martha Érika, tienes una gran responsabilidad por delante, poniendo el ejemplo como primera mujer emanada del Partido Acción Nacional en ser gobernadora de un estado. Felicidades. 

Sin pretender de ninguna forma agotar la reflexión, sino más bien en un ánimo de incentivarla, me gustaría compartir con ustedes algunas razones que considero tuvieron relevancia en los recientes resultados electorales.

Reitero lo dicho al inicio de este mensaje, toda victoria y toda derrota, a mi juicio, sin duda siempre es multifactorial.

Quisiera comenzar por aquellos factores endógenos, internos, que muy probablemente tuvieron una relación con los resultados. 

En los últimos años es innegable que hemos privilegiado la construcción de acuerdos a la hora de seleccionar a nuestros candidatos, tomando como base, a nuestro juicio, la competitividad. 

Así fueron seleccionados, por ejemplo, los siete candidatos ganadores que obtuvieron el triunfo en 2016 en los gobiernos de los estados; con el mismo método fue seleccionado en 2017 quien ganó el gobierno del estado de Nayarit y, así mismo, se seleccionó los tres casos de triunfo que acabo de mencionar en este 2018.

Hay al interior del partido, sin embargo, un sentimiento real que en nuestra vida democrática ha sido interrumpida, sentimiento del que no podemos ser omisos, tenemos que debatir y tenemos que hablar de ese tema. 

Todos los partidos tienen ante sí el debate acerca de cómo nominar a los candidatos a puestos de elección popular. 

En la ciencia política y en la realidad vemos que existen argumentos válidos a favor y en contra de cada uno de los métodos que tenemos. 

Yo estoy convencido que es una reflexión que debemos de tener al interior del Consejo y al interior del Partido Acción Nacional; sin embargo, debo de ser muy franco y honesto con este Consejo Nacional. 

En lo personal, he de decirles que creo que, más que una causa principal, es en todo caso un elemento que tiene que ser acompañado de otros muchos más.

Comento lo anterior porque los resultados obtenidos, positivos y negativos, con distintos métodos, los podemos ver con cualquiera de ellos. 

En Baja California, por ejemplo, tuvimos elecciones internas, votaron los militantes y el resultado, me duele decir, no fue positivo, fue negativo. 

En Guanajuato, en contraparte, designamos a los candidatos y el resultado fue extremadamente positivo. 

Y así me puedo ir con ejemplos en todo el país. 

Creo entonces, que nuestra reflexión debe de ser mucho más profunda que solamente de eso, aunque creo que por supuesto que tenemos que valorar el tema. 

Por otro lado, la unidad del partido es un tema que tenemos que abordar con total transparencia. 

Hay que reconocer que durante la reciente campaña electoral, el PAN no tuvo la unidad que hubiéramos querido, digámoslo como es. 

Proyectar esta desunión de cara al electorado tuvo sin duda alguna un alto costo político, por supuesto que esta dirigencia nacional asume aquí frente a ustedes la alta responsabilidad que tenemos en el tema. Es algo que urge corregir para tener una unidad basada en los propósitos comunes que nos mueven. Eso sí, no en intereses personales o de grupos, unidad real. 

Reflexión aparte merece la coalición Por México al Frente, una coalición que conformamos con el Partido de la Revolución Democrática y con Movimiento Ciudadano. En su momento esta coalición fue aprobada por una altísima mayoría de este mismo Consejo Nacional, de la Comisión Permanente y, a nivel local, de los consejos estatales. 

En aquellos momentos lo que argumentamos fue que este Frente era una estrategia eficaz para ponerle fin al autoritarismo priísta y construir el primer gobierno de coalición para nuestro país. 

Recordemos que, sin haber sumado esfuerzos con otras fuerzas políticas, en 2016 no hubiéramos ganado algunas de las gubernaturas que se ganaron. 

Ahora, en 2018, sin esa alianza o gracias a esa alianza, pudimos obtener el triunfo en decenas de distritos de mayoría en varios estados en la elección senatorial y en la elección para la gubernatura de Puebla. 

Sin el más mínimo ánimo de confrontar ni de agotar la discusión, sino reitero, incluso, para motivarla, la reflexión de este Consejo, debo afirmar que sin coalición numéricamente hubiéramos perdido 14 distritos federales que ganamos en esta elección y sólo hubiéramos ganado, en contrario, de manera individual cuatro distritos más; además, se hubieran perdido la mitad de las elecciones a senador que se ganaron y casi un centenar de alcaldías. 

Sin embargo, y lo quiero puntualizar, reconozco que es totalmente válido preguntarnos si este Frente alejo o no, a votantes panistas tradicionales que sintieron que nuestra identidad se desdibujaba y dejábamos nosotros como partido de ser distintos y distinguibles, en el plano programático.

Este tema, sin duda alguna, es motivo de un análisis a fondo que debe hacer este Consejo y creo que también lo debe de hacer todo el panismo en todo el país, para valorar profundamente en el futuro la conveniencia o no en estas alianzas, yo tengo mi opinión, pero creo que es un tema profundo que se debe debatir.

Este análisis, creo, debe incluir también la desmotivación que genera en algún municipio o en algún distrito el que el partido no encabece una candidatura, entre muchos temas más. 

Otro aspecto que debemos incorporar en la valoración de la reciente campaña electoral son todas aquellas decisiones internas que tomamos, en los diferentes temas, todos los órganos del partido, así como nuestras propuestas, propaganda, eventos y todo aquello que no nos presentó o que no nos posibilitó conectar adecuadamente con el ciudadano.

Lo digo claro y en un ánimo de autocrítica, me estoy refiriendo a todo aquello en lo que nos equivocamos.

Paso ahora a delinear algunas posibles razones del resultado en función de factores ajenos a la institución, pero que tienen una relación con el mismo y que, sin duda, también pudieron influir en este resultado.

Con toda humildad creo que tenemos que hacernos una pregunta central en el Partido Acción Nacional, porque si esta fue una elección de cambio y el partido Acción Nacional representaba una alternativa de cambio no fuimos nosotros quienes encabezamos el anhelo de cambio de los ciudadanos.

Creo que es una pregunta central que tenemos que contestarnos y creo, como todo, que tiene múltiples factores que la explican, algunos de ellos, un primer lugar, lo que nuestros estudios de opinión nos señalaron a lo largo de toda la campaña electoral era un sentimiento de insatisfacción de los ciudadanos hacia sus gobiernos y hacia la clase política, en esa valoración tenemos que aceptarlo, se incluye también al PAN. 

Hay que recordar que encabezamos el Gobierno Federal por 12 años, dos sexenios en los que, sin ninguna duda, hubo un avance innegable en muchos temas y en los que nos tenemos que sentir bastante orgullosos, pero también es cierto que muchos ciudadanos sintieron que ese gran cambio, esa gran transformación que esperaban, no llegó.

Para muchos ciudadanos el silogismo es simple, ya gobernó el PAN, ya gobernó el PRI, por lo que ahora queremos algo distinto, por supuesto, que no comparto esta apreciación, pero nada ganamos sin reconocer lo que es una realidad en el sentimiento de los ciudadanos.

Otra razón por la cual los ciudadanos pudieron no vernos como la opción de cambio que anhelaban fue la percepción que se generó de una vinculación del PAN con el sistema, para decirlo con toda claridad, con el PRI.

Y no quiero con esto denostar una estrategia política y legislativa que en su momento permitió que en nuestro país se llevaran a cabo grandes reformas que eran indispensables, que habían sido impulsadas, incluso, por el PAN por décadas, la educativa, telecomunicaciones, energética, laboral.

Un servidor fue integrante del Congreso federal que votó estas reformas y con mucho orgullo les puedo decir aquí, de frente, que eran necesarias, que las considero correctas, pero también es cierto que como producto de esos esfuerzos conjuntos con el PRI, en ese caso abiertos y legítimos, y muchas otras causas más, pudimos no ser percibidos durante este sexenio como una oposición tenaz y firme frente a un gobierno considerado por la mayoría de los mexicanos como ampliamente corrupto e inepto. 

Y a esto hay que agregarle que, lamentablemente, y este es el espacio para decirlo, algunos miembros de nuestro partido decidieron pactar con el sistema llegando, incluso, algunos al extremo de llamar al voto por otros candidatos.

Y llevaron a cabo acciones de concertación real, política, con el gobierno y con el candidato del PRI para afectar a nuestro candidato. Tenemos que reconocerlo y tenemos que decirlo para que nunca más vuelva a pasar eso en el Partido Acción Nacional. 

Esto hay que decirlo con todas sus letras, hizo un terrible daño al PAN y fortaleció en el imaginario colectivo la noción del PRIAN, que con gran éxito, tristemente, ha logrado colocar el hoy presidente electo Andrés Manuel López Obrador. 

Finalmente, no podemos dejar de mencionar algo de lo que hoy el sistema no quiere que se hable, la descarada e ilegal intervención del gobierno para frenar el crecimiento que nuestro candidato Ricardo Anaya tuvo durante la precampaña, lo cual ocasionó el despegue de la otra opción de cambio, la que encabezaba Andrés Manuel López Obrador. 

En el acumulado de encuestas la distancia entre el puntero y nuestro candidato a mediados de febrero cuando concluye la precampaña, era solamente alrededor de 7, 8 puntos, con un PRI rezagado y con una muy alta proporción de indecisos. 

El 20 de febrero para ser exacto, comenzó un episodio más, no el único, ya iban varios, pero un episodio más de la guerra sin cuartel que el gobierno federal había iniciado contra nuestro candidato, intentando de la manera más vil una cantidad insólita de mentiras, las cuales fueron repetidas miles de veces en los medios de comunicación. 

Quiero detenerme para hablar respecto de las cifras, porque son imponentes. 

Hubo mil 375 notas de televisión durante esos meses, sobre el episodio señalado, mil 375 de TV; mil 214 notas de radio, mil 376 notas en la prensa escrita. 

Sí, así como lo escuchan, de ese tamaño fue el ataque del gobierno federal. 

Durante cuatro meses los mexicanos fueron bombardeados con casi 4 mil notas completamente falsas y tendenciosas que desprestigiaban a nuestro candidato presidencial, Ricardo Anaya Cortés.

Fue esta una intervención nunca antes vista en nuestro país esa es la verdad, fue la utilización de todo el aparato del gobierno federal para tratar de denostar a un candidato legítimamente registrado. 

Por eso es tan importante decir las cosas, porque si no tiende a repetirse la historia y por eso tan importante seguir luchando por una Fiscalía General autónoma, independiente, apartidista, que verdaderamente lleve la justicia a nuestro país, para que nunca más vuelva a utilizarse las instituciones de procuración de justicia para los caprichos políticos del presidente en turno. 

Como resultado de esta campaña siniestra, el voto que quería el cambio nos dejó de ver a nosotros y disparó a López Obrador. Nosotros nos estancamos y, paradojas de la vida, el candidato del PRI cayó aún más, cada uno de estos golpes a nuestro candidato hay que entenderlo, fue un golpe también para el Partido Acción Nacional. 

Quiero reiterar, desde aquí, la solidaridad total de este Comité Ejecutivo Nacional que yo encabezo, con Ricardo Anaya Cortés. 

Además de agradecerle su campaña presidencial quiero, de todo corazón, reconocerle la enorme fortaleza que tuvo ante las amenazas y embustes de los que fue objeto tanto él, pero también su familia.

La persecución infame que él sufrió no puede tener cabida en una democracia.

Durante meses Ricardo llevó por todos los rincones del país la bandera de nuestro partido. Ricardo, contra viento y marea, con todo en contra, luchó y nunca se rajó, ni se echó para atrás. 

Te quiero agradecer por esto, Ricardo, gracias por todo, querido Ricardo Anaya, y yo aquí te digo que estoy seguro que tienes un futuro brillante por delante, estamos orgullosos en el PAN de tu candidatura y de tu persona. 

Enhorabuena, Ricardo Anaya. 

Los panistas hemos sido forjados en la lucha. Después de casi 80 años en la batalla por construir una patria ordenada y generosa, para el PAN estar en el gobierno o estar en la oposición es contingente, lo esencial es construir el bien común y hacer realidad nuestros principios de doctrina en la vida pública de México. 

A pesar de los resultados electorales del pasado 1 de julio, seguimos siendo una institución fuerte, con enormes retos y oportunidades por delante. 

Debemos asumir con gran responsabilidad nuestro rol como primera fuerza política de oposición en México. Una oposición firme, congruente, que no se acomode, con carácter, con valor, que apoye todo lo que sea necesario y positivo para México, claro, por supuesto, pero que defienda a los ciudadanos en aquellas decisiones que no sean correctas sin importarnos el costo. 

Desde la fortaleza que nos da nuestra doctrina humanista, así como nuestra presencia en 12 gobiernos estatales, cientos de gobiernos municipales, en los congresos locales y en el federal, Acción Nacional debe convertirse en un dique frente a un eventual autoritarismo revestido de medidas populistas que buscan el aplauso fácil, pero que bien pueden llevar a una concentración de poder y a una visión mesiánica que creíamos que ya estaba superada en nuestro país. 

Lo que estamos viendo, sinceramente, nos preocupa, lo mismo el intento de concentrar el poder mediante los coordinadores estatales que buscan desplazar a los gobernadores, como la negativa a contar con una Fiscalía General verdaderamente autónoma e independiente, y esto sin ahondar en el anuncio de ciertos nombramientos que nos retrotraen a los peores tiempos del autoritarismo, la represión y el fraude electoral. 

Ante ese escenario y para muchos mexicanos, Acción Nacional, nuestro querido partido, es la única fuerza política que puede hacer frente a cualquier intento de regresión política. 

Para ello, es indispensable que seamos un partido cohesionado, sólido, con ideas claras y que trabaje en unidad.

Hoy daremos inicio formalmente al proceso de renovación de nuestra dirigencia nacional, hoy habremos de elegir a la comisión que se encargará de organizar el proceso de elección del próximo Comité Ejecutivo Nacional, de igual forma, a nivel local la gran mayoría de los comités directivos estatales serán renovados.

Ante la renovación de la dirigencia, este Comité Ejecutivo Nacional será profundamente respetuoso, y quiero enfatizarlo, de la elección y de la autonomía del órgano responsable, serán los militantes los que libremente elegirán a quienes quieren que encabecen al Partido Acción Nacional los próximos tres años.

Sí quiero, sin embargo, reflexionar con ustedes, a propósito de esta renovación, este proceso debe fortalecer al partido, debe de reafirmar nuestra unidad, ojalá, lo digo con sinceridad, por el bien de todos, el consenso sea posible, no tengamos, sin embargo, temor a una elección en democracia, así es el PAN. 

Cuando cada uno de nosotros nos acercamos por primera vez al partido, lo hicimos convencidos de que éste era un instrumento valioso para poder transformar una realidad con la cual no estábamos satisfechos en nuestro país. 

Lo hicimos con idealismo, no pensando en qué nos iba a dar la institución, sino cómo nosotros podíamos aportar a la institución y a través de ella a nuestro país.

Hoy les pido, mantengamos ese mismo espíritu. Los tiempos inéditos que estamos viviendo nos exigen dejar de lado cualquier apetito personal y entender con claridad que la prioridad es México a través del PAN.

Estamos a tiempo, mañana puede ser demasiado tarde, lo digo con sinceridad.

Afuera de estas paredes hay una sociedad que anhela un PAN fuerte, anhela un PAN unido, anhela un PAN cohesionado, para que le sea útil a México.

Preguntémonos con gran honestidad, todos nosotros, con altura de miras, cuál es el lugar que debemos ocupar en este momento, desde qué posición le somos útiles a este país y al PAN, cuidemos a la institución y cuidemos a nuestro México.

Amigas y amigos consejeros:

En esta hora de México no tengamos miedo de apostar por nuestros valores, no tengamos miedo de apostar por nuestros principios, por la fuerza de nuestra doctrina humanista y de nuestra mística.

Si hacemos las cosas bien, yo no tengo ninguna duda que vamos a superar estos difíciles momentos y vamos a volver a ser ese gran instrumento ciudadano al servicio de México que concibieron nuestros fundadores y por el que han trabajado durante muchos años, miles de personas en todo el país.

A casi 80 años de nuestra fundación, estoy seguro que los mejores tiempos de Acción Nacional apenas están por venir, nuestra identidad tiene su raíz en nuestra tradición, pero también en su capacidad de proyectarse hacia el futuro.

Construyamos nuevos futuros con esperanza, porque en la historia sólo resiste aquello que tiene alma, nuestra alma panista aún tiene muchas batallas por delante y muchas victorias que conquistar en este México nuevo que se proyecta ante nosotros.

Vayamos a su encuentro sin temor y sin reserva, vayamos juntos en el Partido Acción Nacional.

Muchas gracias a todos.