Cambios hormonales por maternidad promueven adaptaciones en el cerebro

Ciudad de México, 9 de mayo de 2018.- Tras la fecundación e implantación del óvulo en la matriz, se genera una cascada de cambios hormonales que promueven adaptaciones en el cerebro de la madre, comentó Teresa Morales Guzmán, investigadora del Instituto de Neurobiología (INb) de la UNAM. 

La académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), campus Juriquilla, puntualizó que la matriz se vuelve más empática; mejora la memoria a corto y largo plazos, particularmente en el aprendizaje espacial; resiste mejor al estrés, y disminuye el envejecimiento neuronal. "Unos cambios son permanentes y otros no. 

Hay varios estudios en roedores que muestran que, en general, las adaptaciones en la fisiología (homeostasis) regresan a su estado anterior al embarazo, pero hay variaciones cognitivas que perduran incluso hasta el envejecimiento", refirió. 

Y es que, durante las diferentes fases de la reproducción, dichas adaptaciones, incluso la función cerebral, facilitan o promueven que una madre pueda contender con los desafíos que representa el cuidado de sus hijos. Los cambios ocurren por etapas, dijo, inician en la gestación, cuando el bebé demanda muchos recursos de la madre; en el parto, para su expulsión, y culminan en el periodo de lactancia, principalmente para la producción de leche, y para conservar al hijo en un estado óptimo de temperatura, ambiente y protección. 

Desde hace medio siglo, recordó Morales Guzmán, se encontraron los primeros indicios de cambios en el cerebro materno debido a las hormonas del embarazo. 

Las investigaciones han permitido saber, por ejemplo, que la oxitocina estimula las contracciones del útero para el nacimiento y libera la leche almacenada en las glándulas mamarias, además, al actuar en el cerebro favorece la conducta maternal, explicó. 

En ese sentido, apuntó que la lactancia se asocia con fluctuaciones de varias hormonas como la oxitocina, prolactina, progesterona y glucocorticoides, cuyos niveles se mantienen durante ese lapso. 

Además, la madre es estimulada por el olor, vocalizaciones y contacto con el bebé, entre otros factores externos. 

Los cambios en las diferentes regiones del cerebro de la madre no sólo ocurren en las neuronas, también abarcan a las células gliales, que dan soporte y energía a las neuronas, expuso la universitaria. 

En la naturaleza, la madre debe abandonar su nido para buscar alimento, lo que la hace más vulnerable ante los depredadores, pero en su cerebro ocurren dos cambios cognitivos importantes que le facilitan la separación y enfrentar situaciones hostiles. 

Uno de ellos, explicó, es la optimización de su habilidad para buscar comida, lo que implica la mejoría en su capacidad de aprendizaje y memoria, y el otro, es la disminución de su ansiedad y miedo, que además aumenta su conducta agresiva contra intrusos. 

Pero estos cambios por la maternidad no sólo se presentan en las madres, aclaró, ya que según estudios, también se manifiestan en los hombres que se involucran en el cuidado de los hijos, aunque en menor medida.


Fuente: Notimex