Brinda CEDH en Sonora apoyo humanitario a migrantes

Hermosillo, Sonora , 23 de abril del 2018.- Durante tres días, la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Sonora brindó apoyo, asesoría jurídica y atención en materia de salud al grupo de migrantes internacionales que utilizan el ferrocarril o la llamada "Bestia" para dirigirse a la frontera con Estados Unidos a fin de solicitar asilo político. El presidente de la CEDH Sonora, Lic. 


Pedro Gabriel González Avilés, destacó que personal de este organismo acompañó a los más de 500 migrantes centroamericanos que desde las primeras horas del sábado arribó a Hermosillo para descansar de su travesía con rumbo a la ciudad de Tijuana, donde buscarán ser recibidos por las autoridades consulares norteamericanas en esa frontera. 

En esta jornada humanitaria, describió, a través de la Primera Visitaduría General y la Dirección de Atención a Derechos Sexuales se gestionó la asistencia médica por parte de la Secretaría de Salud, así como de paramédicos y socorristas de la Cruz Roja Mexicana para un grupo de personas de la comunidad gay. 

El Ombudsman sonorense expresó que personal de la CEDH observó la atención ofrecida en materia de salud, así como por parte de las autoridades del Instituto Nacional de Migración, de la Policía y Tránsito Municipal y de la misma Policía Estatal de Seguridad Pública que participaron en las tareas de protección de la vida y la integridad de los migrantes. 

Además, apuntó, se observó la distribución de este grupo de más de 500 personas entre niños, mujeres y hombres tanto en el Centro Hábitat localizado en la colonia Café Combate y en un centro religioso ubicado en la colonia San Luis, donde además la solidaridad y el altruismo de los hermosillenses se hizo patente en todo momento con la entrega de alimentos mañana, tarde y noche. 

González Avilés reconoció la participación y la atención de respeto brindado por las autoridades de los tres niveles de Gobierno, a este nutrido grupo de migrantes que por asuntos de persecución política, pobreza económica y de inseguridad pública, se ven obligados a abandonar sus países de origen en una travesía de más de 3 mil kilómetros desde Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala hasta la franja fronteriza con EU.