Crónicas para la historia (37)

Vertiente Septiembre 14 2018.

Crónicas para la historia (37).- Hace seis años asesinaron a Eduardo Castro Luque.- No le permitieron llegar al 16 de septiembre,  cuando rendiría protesto como diputado local por el Distrito XVII, Cajeme.- Otros crímenes políticos en el Municipio han sido los de José Moreno Almada, 1937; y El Machi López, 1953

Bernardo Elenes Habas

Eran las 8:30 de la noche, cuando la sed de poder, descargó su calculada frialdad metálica, a través de un asesino a sueldo, en Eduardo Castro Luque.
Diez balas vomitadas por una pistola calibre .45, cegaban la vida  en el umbral de su hogar, el 14 de septiembre de 2012, hace seis años, del diputado electo por el PRI, quien estaba listo para rendir protesta en dos días más ante el seno del parlamento local de Hermosillo, como integrante de la LX Legislatura, al lado de los también cajemenses Luis Alfredo Carrasco Agramón, Abel Murrieta Gutiérrez, Abraham Montijo Cervantes. A cuyo ceremonial republicano no llegó.
Le impidieron jurar cumplir y hacer cumplir las leyes a favor del pueblo de Sonora, el arma accionada no solamente por el cruel homicida, sino por mentes enfermas de ambición, subyugadas por un sistema inmerso en la corrupción que los alentaba llegar al tejido del poder público a través de una brecha retorcida, para saciar ambiciones ciegas.
Campaña triunfadora
Eduardo Castro Luque, del mesón político priísta de Ricardo Bours Castelo, había desarrollado una campaña triunfadora, la que comenzó a perfilar meses antes del proceso, cuando se desempeñaba como presidente de la Cámara de Comercio de Ciudad Obregón.
Su contacto con los electores del Distrito XVII, fue directo y constructivo. Yo lo vi. Cubrí, como reportero, tramos de su campaña. Su especialización en mercadología comercial y política le proporcionaban las herramientas que lo volvían confiable, principalmente ante las familias a quienes exponía, acompañado algunas veces por su suplente, Manuel Alberto Fernández Félix, de 24 años de edad, sus proyectos de seguridad pública, gestoría y promoción para anclar inversiones fuertes en Cajeme, capaces de detonar en empleos, y consecuentemente en progreso.
El suplente, autor intelectual
La misma noche del 14 de septiembre, la noticia del asesinato de Eduardo (había sido presidente de Canaco Obregón, titular de relaciones públicas en la Expo Obregón, promotor del Club de Beisbol Yaquis), se desparramó como una lluvia ácida, llenando de incertidumbre y dolor el alma de Cajeme.
Ciertamente, la comunidad no sufría un hecho de esa magnitud en el tejido político, desde la muerte del líder agrario Maximiliano R. López, El Machi, en la puerta de su casa, por la calle Coahuila, entre Seis de Abril y Jesús García, en noviembre de 1953; y más atrás, en 1937 del alcalde electo José Moreno Almada, quien, faltando doce días para asumir la presidencia municipal de Cajeme, fue muerto a balazos.
El primer Cronista de Cajeme, Miguel Mexía Alvarado, relata así los hechos en su libro señero Cajeme de Ayer:
"Al parecer, Pepe (José Moreno Almada) fue a reclamarle en términos nada cordiales al Presidente Municipal, Mayor Felipe Ruiz, la detención de sus amigos que habían sido acusados de distribuir un volante ofensivo contra las autoridades. Esto sucedió en las oficinas del Ayuntamiento, frente al comandante de la policía, Enrique T. Ceceña. Nunca se aclararon suficientemente los hechos, pero la versión oficial fue que éste último cortó la discusión abatiendo a tiros a Moreno Almada. Ceceña fue a dar con sus huesos a la cárcel, declarando que se vio obligado a disparar contra Moreno Almada cuando vio que éste hizo un ademán dando la impresión de que iba a sacar un arma para agredir a su jefe".
El alcalde interino, quien suplía en esos días a Francisco Urbalejo, era el Mayor Felipe Ruiz, padre de quien sería, con el tiempo, notable periodista de Cajeme, Jesús Corral Ruiz.
Fernández Félix, autor intelectual
Las indagatorias realizadas por la Procuraduría General de Justicia de Sonora, a cargo en ese sexenio de Carlos Navarro Súgich, confirmaron que el autor intelectual del homicidio del diputado electo Eduardo Castro Luque, había sido su suplente, Manuel Alberto Fernández Félix, "quien buscaba asumir su cargo con las prerrogativas y beneficios que esto conlleva", expuso en conferencia de prensa.
Aseguró, asimismo el fiscal, que "el suplente, de apenas 24 años de edad, planeó y preparó el homicidio junto a otros cuatro jóvenes por intereses personales, económicos y políticos".
La herida está abierta
Pareciera que al dar por cerrado dicho caso por los órganos procuradores y administradores de justicia, todo quedase resuelto y sepultado por el olvido.
Pero, realmente no es así:
Porque el dolor y la pena de las familias indirectamente involucradas subsiste, como gota de fuego que lastima eternamente sentimientos.
Y aunque se perciba como un caso concluido, las circunstancias y el recuento de hechos están ahí.
Junto a otros temas que son parte de la relatoría y de la lucha por el poder público. Verdadera herida abierta capaz de recordarles a quienes viven integrados al tejido político, ¿si valdrá la pena engañar, corromper, simular, difamar, y en el extremo de los casos asesinar, forjando caminos siniestros hacia cargos de representación popular?
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