Empoderamiento femenino para avanzar…

No solo café
Azalea Lizárraga C.

Empoderamiento femenino para avanzar…

Escuchaba a la diputada Flor Ayala comentar que el trabajo legislativo es más productivo y con mayor perspectiva de lo que realmente preocupa a la sociedad, desde que existe una mayor participación de la mujer en espacios de la función pública y, en su caso particular, su labor en el Congreso del Estado.

Hablar de perspectiva de género en  lo que compete a reformar las leyes que nos rigen, es una tarea que muchas de nuestras legisladoras se toman muy en serio y que, afortunadamente, han logrado cabildear de tal forma que han logrado concretar en acuerdos y leyes para  realizar lo conducente.  
 
Vemos así algunos avances importantes en lo que se refiere a llenar esos huecos legales sobre temas que a nadie interesaba precisar, mucho menos regular, y que pueden considerarse delitos en el contexto de esta nueva realidad social que presta más atención a la mujer, la familia, la convivencia ciudadana y la garantía de derechos fundamentales de salud, educación, seguridad en todos los ámbitos, y hasta a la protección de los animales.

Destacamos así la iniciativa con proyecto de decreto presentada por la diputada Kiki Díaz Brown respecto a varias adecuaciones al Código Penal de Sonora para que los delitos de acoso sexual y violencia intrafamiliar no queden impunes, así como de incrementar las sanciones impuestas a las personas que incurran en estas conductas reprobables a todas luces.

En dicha iniciativa se considerará acoso y violencia a las expresiones verbales (¿se incluirá en ello los "dizque" piropos incómodos?), los escritos, las expresiones por redes sociales (tan común hoy en día en aquellos que escudados en el anonimato dan testimonio del lado oscuro de su ser), o hasta esos ademanes que usualmente rayan en lo obsceno (si de acoso se trata) o infunden mayor temor o dolor que el maltrato físico (en los casos de violencia intrafamiliar).

Ojalá y dicha iniciativa sea muy precisa en los qué y cómo para aplicarse.  El mayor logro será, en caso de aprobarse el decreto, que dichas acciones no tienen que ser conducta repetitiva, sino que con una sola vez que se incurra en acoso o maltrato, podrá considerarse delito penal que puede alcanzar hasta seis años de cárcel.  Ya no más esperar a que muera el niño para tapar el pozo.

Y aunque al hablar de acoso y violencia intrafamiliar inmediatamente viene a nuestra mente la figura de una persona del sexo masculino, debemos de reconocer que en estos tiempos, ya se reconoce que el género femenino también se asocia a estos hechos delictivos, tanto en el ámbito familiar como el laboral.

Lamentablemente, hay mujeres que para demostrar su capacidad laboral, dejan de lado la superioridad que su condición femenina les brinda, con atributos que pudieran ser su mayor activo, la sensibilidad entre ellos. 

Y así vamos avanzando, pian pianito. Aunque no lo demuestren así los datos que INEGI publica en estos días con motivo del día internacional de la mujer y que pudieran servir, tal vez, para percatemos de que tenemos todavía mucho por hacer  para lograr eso que llaman el empoderamiento femenino en todos los ámbitos de la vida.

Si bien los datos del INEGI reportan que el 75% del trabajo doméstico se visualiza todavía en los hechos como una responsabilidad exclusiva de la mujer, hay que reconocer que es una tendencia que va a la baja  en las nuevas generaciones, donde la pareja comparte más las actividades propias del hogar, sobre todo si la mujer trabaja fuera de casa.

Afortunadamente también, los censos económicos ya le asignan un valor al trabajo doméstico, al considerar que a través del mismo, la aportación de la mujer a la economía familiar representa aproximadamente el 23% del producto interno bruto (PIB) de nuestro país.   

Los censos económicos para Sonora reportan que solo el 40.5 % de los espacios laborales son ocupados por mujeres. Obviamente, estadísticas de la economía formal, porque en la informalidad, no hay mujer que no se ocupe vendiendo fayuca, productos de belleza o nutricionales.  Una veta ocupacional que raramente es tomada en cuenta como fuente de ingresos al hogar y que, frecuentemente, representa la diferencia entre vivir al día o poder salir adelante con mayores posibilidades de bienestar familiar. 
azaleal@golfo.uson.mx
@Lourdesazalea

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