Premios y/o castigos

No solo café
Azalea Lizárraga

Premios y/o castigos
 
Coincidimos con la actual diputada por el distrito XII local, la priista Flor Ayala, cuando afirma que el ciudadano tiene el poder de castigar o premiar a sus representantes populares cuando éstos buscan el refrendo electoral, sobre todo a través de la nueva modalidad, la reelección, cuyas bondades o defectos serán una prueba de fuego para la democracia.

Por una parte, los legisladores o presidentes municipales que se animen a buscar la reelección, están poniendo sobre el tapete del escrutinio público todo su quehacer en los pasados tres años en los que libaron de las mieles del poder,  pero que si realizaron bien la tarea, pueden respirar tranquilos de que sus aspiraciones de ser reelectos en el cargo en mención, tiene probabilidades de cristalizar.

Claro que lo mismo debería aplicar para aquellos que brincando de una liana a otra -como se dice coloquialmente entre la plebe- aspiran a un cargo que, aunque diferente al que hoy ostentan, implica la representación popular y, por ende, el voto ciudadano. 

Proceder de los políticos que a nadie sorprende, era la única forma de hacer carrera política para aquellos que no eran  de "la clase selecta" o ungidos del Señor en los partidos, los especialistas en saltos plurinominales.  Viejos reductos del poder que esperamos algún día logren desaparecer del espectro político.

Se amplía y mejora así el horizonte para desarrollar una verdadera carrera en el servicio público, siempre y cuando sepan responder en las funciones y responsabilidades del cargo que ostentan por nuestra voluntad y elección, entendiéndose esto como servir eficaz y eficientemente a la ciudadanía que los empoderó.

En caso contrario, cabría esperar que los ciudadanos a los que nos toca decidir al respecto, verdaderamente reflexionemos sobre esta oportunidad de oro que tenemos ahora, por primera vez en la historia de este México con tantas disparidades e incongruencias, para demostrarle a los políticos que nuestro voto cuenta y que atrás quedaron los tiempos en los que podían hacer desmanes y tropelías sin que hubiera una recompensa o castigo por ello.

Es tiempo también de empezar a analizar a los futuros candidatos para ver si cumplieron la palabra empeñada en las pasadas elecciones, si las propuestas que hicieron llegaron a buen puerto, espulgarles su actuar y decidir en consecuencia.

Que ya no sea tan fácil hacerla de Tarzán –aunque así lo permita la ley electoral- y que, cuando menos, hayan trabajado a conciencia y plenitud por el tiempo que hayan durado en el cargo encomendado.

Una semana sin muchas sorpresas en lo local, cuando menos en cuanto a los suspirantes del tricolor y sus aliados del PVEM y PANAL. El caldo empezará a tener sabor cuando sepamos este próximo fin de semana en puerta quiénes serán los rivales a vencer por la coalición PAN-PRD; que de los demás ya habrá tiempo de opinar.

Por lo pronto, vemos algunos buenos perfiles para la próxima legislatura, así que la esperanza por un Sonora mejor sigue vigente. De la alcaldía a Hermosillo ya nos ocuparemos cuando tengamos cuando menos un trío de suspirantes que valga la pena escudriñar. Así las cosas, el palmípedo se ve tranquilo en el estanque.

En el sur del estado sigue imperando la sensación de que habrá turbulencia política en varios municipios, sobre todo en aquellos en los que existe una clase política muy asociada a liderazgos ancestrales donde el poder del dinero todavía "las manda cantar". 

Y como ejemplo ponemos a Cajeme, donde el tiro está cantado abiertamente entre los dueños de la comarca y el mariachi tricolor no acierta para dónde moverse sin fatales consecuencias.  En Huatabampo tampoco cantan mal las rancheras en el taste del blanquiazul y… aguas, porque si no se ponen de acuerdo, hasta en la alcaldía van a arrasar "los morenos".

azaleal@prodigy.net.mx
@Lourdesazalea