Libertad aunque duela

Diálogo

Por David Figueroa

 

Libertad aunque duela

 

 

Los políticos deben preocuparse más por hacer las cosas correctamente y no tratar de limitar a los ciudadanos en su libertad de expresión.

 

La ocurrencia de los diputados al aprobar las adecuaciones al Código Civil, no  tiene otro propósito que controlar las expresiones en medios electrónicos y en las redes sociales.

 

Ahora resulta que los ciudadanos no podrán decir sus  verdades a los políticos -a los mismos legisladores y a los funcionarios de Gobierno- porque serán sometidos a proceso penal derivado de las modificaciones al Código Civil federal supuestamente para proteger en contra de la "deshonra" y el "descrédito".

 

En un tema que está causando bastante controversia, como sabemos, la Cámara de Diputados aprobó las reformas bajo el argumento de que de esa manera se enfrenta el llamado "ciberbullying".

 

Pero lo que se pretende es que en la reparación del daño moral se considere el hecho ilícito de aquel que comunique, por cualquier medio tradicional o electrónico, sea cierto o falso, algo que pueda causar deshonra, descrédito, perjuicio o exponer al desprecio de alguien.

 

Las modificaciones, cabe mencionar, se aplicaron en el artículo 1916 del citado código con el voto de la mayoría de la Cámara Baja, de 386 de sus integrantes.

 

Tales reformas establecen que la libertad de expresión debe privilegiarse respecto de otros derechos, sin embargo, al igual que todo, éste no es de carácter absoluto sino encuentra su límite en el derecho al honor y a la imagen.

 

El cambio, según como quedaron las modificaciones, consiste específicamente en que se agregó la frase "cualquier medio incluidos los electrónicos" respecto a los medios por los que se podría "exponer al desprecio" a alguien, o "deshonrar", incluso señalando un hecho verdadero sobre una persona.

 

En tal sentido, no podemos más que asumir una postura en contra de las modificaciones aprobadas por los diputados por representar un intento de censura para difundir contenido en redes sociales e intentar acallar las críticas hacia algún político. Y lo que más nos llama la atención, precisamente, que se dan cuando están cerca las elecciones del 2018.

 

El reprimir el derecho a la libertad de expresión, que es una garantía individual establecida en la Constitución, no es una solución, por el contrario desvirtúa las cosas y fomentará que los ataques hacia los políticos, o hacia las personas en general, se generen con mayor facilidad desde la clandestinidad.

 

La medida impulsará que haya más "bots" (páginas que tienen configuradas usuarios falsos para realizar publicaciones en masa) con mayores ataques en el mundo de la informática que no podrán controlar con esas reformas.

 

Lo que la clase política –trátese de legisladores, funcionarios de Gobierno y todo aquel que tenga un cargo público o de representación popular- debería hacer es conducirse correctamente y no tratar de limitar en su derecho de expresión a los ciudadanos.

 

Porque la libertad de decir las cosas, por cualquier medio, incluidos los electrónicos o en las redes sociales, siempre será mejor que la censura.

 

Es preferible la libertad, aunque duela.

 

 

David Figueroa Ortega es empresario, Ex Cónsul de México en Los Ángeles y San José California; Ex Diputado Federal; Ex Alcalde de Agua Prieta; Ex Dirigente del PAN en Sonora.


Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través del correo electrónico davidfigueroao@me.com; y en redes sociales: Twitter @DavidFigueroaO /Fb David Figueroa O.