Tiempos vemos… desenlaces no sabemos

Tiempos vemos… desenlaces no sabemos

Bulmaro Pacheco

 

Tiempos de propuestas, destapes, menciones y tensiones políticas los que vivimos en estos días. La transmisión del poder nunca ha sido fácil en México, y mucho menos pasar de manos el poder presidencial.

 

Los presidentes de México, con todo y el poder que logran acumular en seis años de su ejercicio, no siempre han heredado el poder a sus favoritos. Igual sucede con los gobernadores y en menor nivel entre los presidentes municipales.

 

Se dice que Lázaro Cárdenas quería a su secretario de Economía y Obras Públicas, Francisco J. Mújica, pero al final la carrera la ganó el de la Defensa, Manuel Ávila Camacho. Mújica era radical, Ávila era conciliador.

 

Miguel Alemán simpatizó con la idea de impulsar a su primo Fernando Casas Alemán; pero al final cedió al orientar la candidatura de Adolfo Ruiz Cortines. Se habló también de que Alemán quería permanecer unos años más en la Presidencia, argumentando las tensiones de la Segunda Guerra Mundial.

 

Quienes conocieron de cerca al ex presidente Díaz Ordaz comentan de su arrepentimiento tardío por haber sugerido la candidatura de Luis Echeverría. Pudo haber elegido entre Alfonso Corona, Antonio Ortiz Mena y Emilio Martínez Manatou, los finalistas de entonces.

 

En 1975 todos los actores políticos daban como un hecho que el candidato del PRI –y seguro presidente de México– sería el secretario de Gobernación Mario Moya Palencia. No fue así y la candidatura la ganó el de Hacienda, José López Portillo.

 

El 4 de octubre de 1987, el ex dirigente nacional del PRI Pedro Ojeda Paullada llegó apuradamente al domicilio de Sergio García Ramírez, el Procurador General de la República en el gobierno de Miguel De la Madrid, para felicitarlo por la candidatura; pero al rato, el dirigente del CEN del PRI Jorge de la Vega Domínguez daba a conocer que las organizaciones del PRI se pronunciaban por la candidatura de Carlos Salinas de Gortari.

 

Manuel Camacho a la sazón jefe de Gobierno de Ciudad de México, por la prensa se enteró en noviembre de 1993 de la postulación como candidato de Luis Donaldo Colosio, secretario de Desarrollo Social. Eso lo incomodó, y sus reacciones y declaraciones  contribuyeron a enrarecer el clima político que culminó con el asesinato de Colosio.

 

El presidente Salinas quiso impulsar como candidato sustituto a Pedro Aspe Armella, secretario de Hacienda, pero se requería una modificación constitucional para cambiar las fechas de separación del cargo. El dirigente nacional del PAN Carlos Castillo Peraza se negó, alegando;  "que si el asesinado hubiera sido el candidato del PAN, ellos no estarían solicitando una reforma a la Constitución".

 

El presidente Salinas se había quedado entonces con solo dos cartas: El coordinador de la campaña Ernesto Zedillo, que había renunciado a tiempo a la Secretaría de Educación Pública, y el presidente del CEN Fernando Ortiz Arana. En abril de 1994 optó por Zedillo.

 

En 1999 el PRI abrió el proceso interno que ganó Francisco Labastida, el primer candidato del PRI derrotado desde 1929.

Vicente Fox como presidente intentó forzar la maquinaria del PAN para tratar de imponer a Santiago Creel. No pudo.

 

Felipe Calderón, que desde el principio había optado por su secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, al final y ante la muerte de éste quiso hacer lo mismo que Fox para imponer la candidatura de Ernesto Cordero. Tampoco pudo.

 

Los panistas eligieron a Josefina Vázquez Mota.

 

¿Las cosas han cambiado?

 

La transmisión del poder presidencial sigue siendo compleja, tensa y muy disputada. Hay nuevos actores y nuevas fuerzas en juego, y nuevas leyes e instituciones que regulan los procesos y dirimen los conflictos.

 

Los tiempos han cambiado para bien; pero México sigue siendo un país muy difícil de gobernar, sus procesos electorales son complicados y muy disputados, y ahora observados y evaluados desde el extranjero. Lo que ocurrió con la injerencia Rusa en los comicios de los Estados Unidos el año pasado no debe dejarse de lado para la próxima elección.

 

¿Y la batalla por la presidencia de la República?

 

Es obvio que se da por la fuerza que concentra la institución y por lo que puede hacer para someter a personas y poderes a la legalidad o al orden político. No con las exageraciones de antes, cuando desde el centro operaban la desaparición de poderes en los Estados, o se removía gobernadores con suma facilidad. Ahora las cosas son diferentes por los contrapesos, pero la concentración de poder  sigue casi intacta.

 

¿Y para postular candidatos, no son los mismos tiempos políticos?

 

No. Ahora, tanto los nombres de los aspirantes a la candidatura presidencial como la tarea de los partidos en conducir los procesos internos de selección de candidatos y el registro de los mismos está regulado por las leyes federales en lo concerniente a las candidaturas a la presidencia de la República y la integración de las cámaras de senadores y diputados federales y por las leyes locales en relación a los diputados locales y los ayuntamientos.

 

¿Eso qué quiere decir?

 

Que la toma de  decisiones en la materia están fijas en fechas y tiempos  por Ley, para que tanto los aspirantes a las candidaturas como los partidos políticos se sujeten a los plazos establecidos y eso evite un desorden donde cada quien haga lo que quiera o cuando quiera. Ahora, tanto los registros como la asignación de las prerrogativas y el financiamiento están severamente controlados por la autoridad electoral.

 

¿Y los independientes?

 

Los que se inscribieron en el INE como aspirantes a la candidatura presidencial, al Senado y a la Cámara de Diputados, tienen ya varias semanas recabando los apoyos indispensables que les señala la ley para lograr el registro de su candidatura. Con todo y las dificultades para lograr el número de apoyos que les señala la ley ahí la levan y se piensa que de todos, quizá solo dos de ellos, logren alcanzar el número de apoyos indicados para aspirar a la candidatura presidencial.

 

¿Y el Frente Ciudadano por México?

 

De los tres partidos que lo integran, solo el PAN y Movimiento Ciudadano están de acuerdo en la probable postulación de un candidato presidencial que provenga del PAN sea Anaya o Moreno Valle. Al PRD se le atravesaron dos obstáculos importantes: Las aspiraciones de Miguel Ángel Mancera, el jefe de Gobierno de Ciudad de México por la postulación como candidato bajo las siglas del PRD y la próxima salida de la dirigente nacional Alejandra Barrales, una entusiasta partidaria del FCM que seguramente ya se hacía candidata a la jefatura de Gobierno de Ciudad de México; planes que podrían alterarse.

 

¿Y eso afectaría al Frente Ciudadano por México?

 

Le quitaría puntos en la preferencia de los votantes. Si se va el PRD se llevaría entre 9 y 11 puntos de la votación. Y si le sumamos también los puntos que les restaría Margarita Zavala serían otros 9 o 10 en caso de que logre conseguir las firmas buscadas. No está fácil para el Frente y eso se va a ver en los próximos días.

 

¿Y en el PRI?

 

La semana que inicia será la de las definiciones. Ya se publicó la convocatoria y quienes como simpatizantes deseen competir por la candidatura deberán hacérselo saber a la Comisión Política Permanente del Consejo Político Nacional, a más tardar el próximo jueves 30 de noviembre. El próximo domingo 3 de diciembre será el "registro de las y los aspirantes simpatizantes y militantes la candidatura presidencial ante la Comisión Nacional de Procesos Internos", y los dictámenes se notificarán a los interesados por estrados y se publicarán a más tardar el 5 de diciembre, para iniciar las precampañas del 14 de diciembre al 11 de febrero de 2018.La Convención de Delegados para la postulación del candidato será (según la convocatoria) el 18 de febrero.

 

¿Y Morena?

 

El partido Morena deberá cumplir también los requisitos señalados en la ley para la postulación de sus candidatos, aunque se da por descontado que ahí no habrá un proceso interno que estimule la competencia entre varios aspirantes. ¿Cual será el método? Es lo de menos, porque en ese partido ya tienen definido que el candidato presidencial será su dirigente nacional Andrés Manuel López Obrador.

 

¿Y las fechas que siguen?

 

Según lo que establece el inciso "a" del artículo 237 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales: "En el año de la elección en que se renueven el titular del Poder Ejecutivo federal y las dos Cámaras del Congreso de la Unión, los candidatos serán registrados entre el 15 y el 22 de febrero". Y el 251 establece que: "Las campañas electorales para presidente de los Estados Unidos Mexicanos, senadores y diputados, en el año que corresponda, tendrán una duración de noventa días".

 

Preparémonos pues a lo que sigue. Lo que resta del año será de mucho movimiento político y tanto los partidos como los aspirantes de cada uno de ellos entrarán en una recta final de seis meses a partir del próximo enero. Las campañas como lo señala la ley, ocuparán los meses de abril, mayo y junio.

 

¿Y los partidos chicos?

 

Nueva Alianza anuncia que no va con el Frente. Seguramente irá con el PRI, lo mismo que el Verde y Encuentro Social. El Partido del Trabajo va con Morena. Faltaría ver qué pasará con Movimiento Ciudadano en caso de que el PRD decida ir con un candidato propio a la presidencial.

 

¿En paz?

 

Todo indica que sí. Dependerá del debate, los temas, la operación eficaz de las instituciones electorales y que los enfrentamientos políticos de las campañas no lleguen a la violencia ni desborden a las instituciones. Mucho que ver todavía, sobre todo en las propuestas de los partidos que analizaremos con cuidado en una próxima entrega.

 

bulmarop@gmail.com