Lo que verdaderamente importa 

No solo café
Azalea Lizárraga C.

Lo que verdaderamente importa 

Para los que seguimos de cerca el proceso de relevo rectoral que recientemente se llevó a cabo en la Universidad de Sonora, es reconfortante “volver a la normalidad” de la actividad académico-administrativa. Como no conozco proceso electoral alguno que no trastorne el devenir cotidiano o que no produzca descalabros o heridas que, por lo general, tardan tiempo en cicatrizar, me atrevo a decir que mientras más pronto, mejor.

En forma predecible o no –dependiendo de su óptica dantesca- la Junta Universitaria eligió de entre 6 candidatos a la persona que deberá ser el líder oficial de la máxima casa de estudios de Sonora de aquí al 2021, y lo hizo en la persona del Dr. Enrique Fernando Velázquez Contreras. Acostumbrémonos a su nombre.

Y digo “oficial”, porque el liderazgo auténtico se gana en los hechos e inicia avalado por una sólida trayectoria académica y profesional desarrollada en los recintos del saber universitario. Para bien o mal, así es la óptica de los universitarios y aquí sí que la autonomía universitaria la juega a su favor.
Argumentos a favor o en contra de la elección del Dr. Velázquez habrá muchos.  La realidad es que ya es rector electo y le urge empezar a legitimarse no solo entre la comunidad universitaria sino ante la sociedad sonorense que espera “continuidad” en lo que se hace bien en la Universidad, pero también ajustes y re-ingenierías que nos lleven “al siguiente nivel”.

El rector electo deberá aterrizar pronto un plan de desarrollo institucional que recoja el sentir de la comunidad y permita llevar a buen puerto su visión y propuesta de trabajo; esperemos también que tenga la sensibilidad suficiente para retomar algunas ideas y propuestas que sus compañeros impulsaban. Sobre todo, que conforme un equipo representativo de las diversas disciplinas, plural y diverso, que le apoye en la consecución de las metas y objetivos institucionales.

El futuro rector requiere de hombres y mujeres con visión amplia para fortalecer la necesaria vinculación con el entorno.  No puede haber instituciones exitosas aisladas de su contexto.  La autonomía no da para tanto, se requieren fuertes vínculos con los tres niveles de gobierno, los sectores productivos y, atender las áreas más vulnerables del tejido social.

Diálogo, comunicación y responsabilidad de las comunidades ante escenarios complicados como los de hoy en día, son elementos esenciales para responder a una sociedad que exige de sus universidades un fuerte compromiso social, no solo maquiladoras de profesionales en las diversas disciplinas del saber.

¿Generadoras de empleo? Sí, pero en torno al cumplimiento de su objetivo inicial.  ¿Con sindicatos fuertes? También, pero concebidos éstos como organizaciones responsables y comprometidas con retribuir equitativamente a lo sociedad lo mucho que reciben de la misma.  ¿Se podrá? Vale la pena intentarlo.

De paso, les comparto que en el reciente reporte de Consulta Mitofsky, “México: confianza en instituciones 2016”, encontramos que la mayoría de las instituciones cayeron “de la gracia” en la confianza ciudadana y solo las universidades permanecieron con un nivel de confianza alta (7.1 ), seguidas de la Iglesia (6.9) y el ejército (6.8); entendible también que diputados, sindicatos y partidos políticos estén reprobados, en el sótano y hasta por debajo de la policía. 

¿Problemas con los traga-humo?
Aclaro que tengo profundo respeto al cuerpo de bomberos de Hermosillo. Voluntarios o no, se merecen todo el reconocimiento por la noble función que desempeñan en situaciones de alto riesgo, sobre todo considerando que sus implementos de trabajo y seguridad no son lo modernos y funcionales que debieran ser. 

Sin embargo, nos sorprendió el plantón realizado ante el palacio municipal exigiendo ser atendidos por el presidente municipal, Manuel Ignacio El Maloro Acosta quién, ni tardo ni perezoso, se aprestó a dialogar con los presentes. 

Los bomberos exigían respuesta a añejas peticiones para mejorar sus condiciones de trabajo, así como homologaciones e incrementos salariales que El Maloro está ya gestionando los recursos para ello.  Ya encarrerados –¿o azuzados?- presentaron pliego petitorio adicional con acciones de competencia de los tres niveles de gobierno, lo que, de entrada, imposibilita al munícipe para la resolución inmediata del conflicto.

Sobran los argumentos a favor o en contra sobre su petición para jubilarse a una edad por debajo de la oficialmente reconocida por la ley, o la de recibir un mejor servicio médico y prestaciones por parte del ISSSTESON que, dicho sea de paso, no pasa por sus mejores momentos en cuanto a la calidad y calidez de los servicios que presta a la derechohabiencia. Los entendemos, pero ése no es el punto. 
Lo que sí es un hecho es que ambas peticiones no le competen en su solución al Maloro, a excepción claro está, de realizar las gestiones conducentes.  ¿Entonces? ¿Qué irá a pasar con los tragahumo?; ¿plantón indefinido?

Pudiera convertirse esto en otra piedrita en el zapato para el alcalde, en momentos en que no solo se habla de que el presupuesto asignado a un municipio de crecimiento tan acelerado cómo Hermosillo no alcanza ni para cubrir sus necesidades básicas, sino que además se enfrenta a la drástica reducción de los recursos federales extraordinarios que antaño eran la tablita de salvación de los ayuntamientos, sobre todo si éstos contaban con alcaldes con buenos contactos y capacidad de gestión, un caminito que El Maloro domina bastante bien.  

Recursos que eran destinados generalmente a obras de mantenimiento, infraestructura y desarrollo municipal. No extrañe entonces que empiecen a aflorar los problemas en todos los ámbitos. Tierrita fértil para los grupos de oposición, que no dejan pasar ni las bobitas. Y falta todavía que llegue la temporada de calor. 

azaleal@golfo.uson.mx
@Lourdesazalea

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