La corrupción en la Unison (Primera parte)

UNA DE ESAS fuentes de peso que me informan sobre la situación de la Universidad de Sonora, me indica de entrada que al iniciar la rectoría de Heriberto Grijalva, en el Manhattan Bank se contaba con una cuenta  para casos de emergencia por el orden de los 700 millones de pesos.


Ese recurso sería utilizado por los directivos de la Unison, como se indica, para casos de emergencia y hay tres aspectos que tienen temblando las finanzas internas del Alma Mater.


De entrada, los mencionados 700 millones de pesos del banco gringo simplemente se esfumaron. Aunado a ello y al día de hoy existen poco más de 200 demandas laborales –información constatada por Aldo Padilla, presidente del Tribunal de lo Contencioso--, que la institución perdió –siempre pierden  este tipo de denuncias, curiosamente—y que en recursos económico significan poco más de dos mil millones de pesos.


Luego, a su vez cuenta con poco más de 200 demandas mercantiles cuyo monto es similar al anterior. Es decir, en total, la Universidad está obligada a pagar poco más de cuatro mil millones de pesos en esas demandas y lo único que hacen es patear el bote y tratar de ganar el mayor tiempo posible con miras a dejarle el barco hundido a alguien del equipo de Heriberto para que logre cobijarlo.


Y en tercer término está el asunto de que al día de hoy, se encuentran 600 maestros en vías de jubilarse y que lo pueden hacer en cualquier momento lo cual sería sin duda alguna la muerte chica del Isssteson y de la misma Unison pues al no pagar sus cuotas –quid de la demanda del Staus--,  los condena a que no renuncien dichos maestros  y busquen su jubilación, por un lado, y por el otro, a que la institución responda por esa falta de pagos lo cual causaría un gran boquete en la estabilidad gubernamental del Alma Mater.


Quien llegue a la rectoría sabe muy bien que no cuenta con un panorama halagador, sino que es una papa caliente difícil de manejar y se requiere por fuerza el apoyo del Estado para subsistir por dos puntos:

Uno, la deuda que tiene en el corto plazo de más de cuatro mil millones de pesos requerirá un manejo con bisturí, de negociaciones en paquete de ofrecer y alargar plazos de pagos. Hay que recordar que el presupuesto anual de la Unison es más menos 2,077 mdp en 2016.


Y dos, se requiere que papá gobierno, nos guste o no,  meta las manos como aval para lograr un refinanciamiento de emergencia para subsistir y replantear la situación general de la Universidad de Sonora en todos los órdenes.


Claro está, en este camino habrá caídos y encarcelados, castigos y recompensas, pero se requiere de un rector en el cual se pueda confiar porque de entrada se hace necesaria una reingeniería laboral en la cual por lo menos deben ser despedidos el cincuenta por ciento de los empleados de confianza.


Aunado a ello y le recomiendo el artículo de Juan Antonio López Olivarría denominado  Subsidio y opacidad en la Universidad de Sonora http://www.staus.uson.mx/noticia.php?id=1320 en el cual establece, sin nombrarle corrupción, pero que a todas luces son actos que así podemos catalogar en los siguientes rubros que allí maneja:

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